Reflexión de media noche: la edad del estancamiento

Reflexión de media noche: la edad del estancamiento

Pasan los días, las horas, los minutos, los segundos, y no sucede nada. Todo sigue igual, no hay desafíos, no hay cambios, no hay crecimiento, tan sólo comodidad y el deseo que mañana las cosas sean distintas, aunque aquí, todo siga igual.
08 de Junio, 2019 | Por Néstor García


Pasan los días. Las horas. Los minutos. "Tengo" que escribir. "Al rato lo hago", pienso, y sin más, estando frente a la computadora, de manera casi mecánica abro una pestaña para empezar a teclear Facebook. Tecleo por error una G, y me doy cuenta de que quiero aplazar esto un tiempo más. "Tengo" que hacerlo. Pero trato de recordar que no es una obligación; recuerdo que no "tengo" que hacerlo. Si no lo hago no pasa nada, nadie pierde nada y no es una obligación para mi. ¿Y entonces? Trato de recordarme que no "tengo" que hacerlo; quiero hacerlo. Quiero escribir y compartir un poco de lo bueno y malo que tengo que ofrecer al mundo, de las ideas que puedo expresar con mis palabras en esta noche, porque me gusta. Nada más. Entonces, recuerdo que sí, hice un compromiso, por presentar materiales de calidad y bien realizados, un compromiso que primordialmente hice conmigo mismo; después de todo, escribo sobre cosas que habitan mi mente o me interesan. Así que daré lo mejor que pueda en esta nueva reflexión de media noche, escrita después de mucho tiempo, pero esperando que me sirva para echar a andar la fábrica de ideas una vez más.

Muchos de nosotros (o quizá todos), pasamos por momentos de letargo: en ocasiones tenemos proyectos o planes con los que soñamos despiertos el día entero, para que, al llegar los pequeños minutos que tenemos disponibles, no pase nada. Hablando por mi persona, abro Facebook, Twitter, WhatsApp, un pequeño video de 5 minutos, Netflix, algo, mientras sigo pensando "en un ratito lo hago", mientras sigo soñando todo lo que quiero hacer como si por arte de magia, el día de mañana, se pueda materializar de un momento a otro, con apenas un poco de esfuerzo. Pero, ¡sorpresa! No sucede nada. Las cosas siguen igual y no hice nada de lo mucho que quería hacer. Todo sigue igual, porque las cosas no se hacen realidad tan sólo por pensar en ellas.

Abrí una pestaña en YouTube para escuchar un poco de música mientras escribo: "Venger", de Perturbator. Este tema ha sido uno de mis favoritos desde hace poco más de un año, especialmente al momento de trabajar, pensar y soñar despierto. Me llena de energía y me inspira mucho su ritmo, a pesar de que su letra es más desoladora de lo que uno pensaría en primer instancia, ya que habla desde la perspectiva de una chica atormentada y deprimida por la pareja que le fue arrebatada de sus brazos. De cierto modo creo que algo me fue arrebatado cuando no puedo escribir, pero seamos sinceros: nada de esto es así.

Estas palabras nacen por la frustración de saber que, a pesar que todo va en orden, me cuesta trabajo llegar a un punto de organización deseable. Paso algunas horas al día imaginando sobre lo que escribiré para el sitio, pero al final, no logro organizarme, me inundo de cosas sobre las que podría hablar (incluso cuando pienso que no tengo nada en absoluto que decir, lo cual sucede rara vez, porque cualquier tema es buena para charlar), y al final no escribo nada. Hace un par de horas imaginaba que no tendría mayor problema para escribir, pero sí que lo hubo; ahora mismo hago lo mejor posible por seguir con esta dosis de inspiración que llegó a mi.

La frustración también nace de, saber, cómo en alguna ocasión he mencionado, que uno realmente puede ser ingrato y no darse cuenta de todas las bondades y bienestar que tiene en su cercanía. ¡Tengo la oportunidad de escribir y compartir estas palabras ahora mismo! Es algo que muchas personas desearían tener; pensar en esto en ocasiones me hace sentir peor, porque sí, refleja una actitud ingrata de mi parte… pero por otro lado, trato de que me sirva para recordar que tengo una oportunidad aquí y ahora de hacer lo que me gusta.

Tenemos que aprovechar esas oportunidades que están en nuestras manos. La desidia y el letargo están a la orden del día en un mundo en el que obtener lo que queremos es casi instantáneo, en el que olvidamos que muchas veces, hacer cosas que valgan la pena toman una vida para cultivarse. Esta pequeña nota llega después de mi última reflexión sobre el nacimiento de este proyecto, y espero que salga bien. Pero también tengo que recordar que, si no es así, y si la suerte y muchos otros factores más están de mi lado, tendré la oportunidad en el futuro de seguir mejorando e intentarlo de nuevo, como un experimento; porque de cierto modo, así han sido las cosas para mi (y creo que hablo por una gran mayoría) en muchas ocasiones: tenemos que experimentar y ver qué sucede. Por más que nos imaginemos que las cosas salen perfectas, rara vez lo hacen, y de uno depende si quiere aprender de esos resultados, o desistir a una pelea por miedo a cometer el ridículo, como me ha sucedido en otras épocas de mi vida.

Entonces, a experimentar: sé que puedo mejorar mi organización, entonces, ¿por qué no intentarlo? Sé que puedo mejorar muchas cosas, y bueno, la invitación a mejorar está siempre abierta. Es sano recordarlo de vez en vez para no perder el enfoque ni la cordura, haciéndome creer que las cosas seguirán así por siempre, porque por suerte, para este caso particular, sigue existiendo una oportunidad, por más mínima que sea.

¿Hay algo que pienses que puedes mejorar el día de hoy? Quizá pueda serte útil intentar paso a paso, en vez de correr a toda velocidad como ha sido mi caso, esperando que de la noche a la mañana todo resulte como tú lo deseas. No puede ser así, entonces, disfruta de la oportunidad que tienes de experimentar algo que, con constancia y dedicación, podría resultar en algo maravilloso el día de mañana. De corazón lo deseo así.

And they took you away and now
They're gonna get all I have
You know now you're gone and I
Just want to have you back again...

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