Reflexión de media noche: de verdad vale el esfuerzo

Reflexión de media noche: de verdad vale el esfuerzo

Los momentos más difíciles que hemos atravesado a lo largo de nuestra vida pudieron ser puntos de inflexión para la persona que somos en este momento, para bien y para mal. Esta reflexión busca transmitir un poco de esperanza, recordando especialmente el valor que las situaciones más dolorosas tienen en nuestro crecimiento, con una singular experiencia de vida.
28 de Octubre, 2018 | Por Néstor García


Hace algunos años, en la mayoría de las ocasiones (comparado a día de hoy), me resultaba común amplificar la magnitud de las posibles consecuencias de mis decisiones, dejándome totalmente inhabilitado de actuar en un ambiente social, lleno de miedo. Hoy en día puedo aceptar totalmente que me sentí muy indefenso durante una larga porción de mi adolescencia, y algunos de mis amigos más cercanos lo han sabido a través de mi propia voz. Mi talón de Aquiles en aquel entonces debió ser mi físico y mi inhabilidad de expresarme románticamente con una persona que fuese importante para mi. Si alguien hubiese usado algo de eso contra mi, me habría desarmado en cuestión de segundos.

"Supongo que no estoy hecho para la sociedad. No tengo la menor idea de cómo debería vivir. Todo lo hago mal... ¿Podré tener una vida decente siendo tan débil?"

Pasando a mi etapa adulta durante la escuela superior, conocí a grandiosas personas en mi camino, con virtudes y defectos como cualquiera de nosotros: se forjaron lazos que han perdurado con el tiempo, o que quizá, aunque se han ido de mi vida, dejaron una huella importante que me brindó amor, confianza y crecimiento, incluso si no siempre pensé esto así. Pero no podía evitar esa sensación de que algo no estaba bien conmigo. Una incomodidad creciente con cada error que cometía. ¿Una perfección que me demandaba personalmente? Es probable. Pero ese era yo: un chico más preocupado por lo que los demás pensarían de mi, que en simplemente ser. Un chico aterrado de expresarse por temor al juicio de los demás, y que no podía entender que no necesitaba la aprobación de nadie para tomar sus propias decisiones. Un chico horrorizado por la idea de ser rechazado por no ser como otros esperaban que fuera.

Rumbo a mi entrada al mundo laboral, tuve una desconexión tremenda conmigo, y soy el único responsable por eso. Sucedieron situaciones que recibieron una prioridad descabellada de mi parte, dejándome como un tipo blando que apenas y tenía un par de cosas sobre las cuales charlar día tras día. Y unos meses después de haber ingresado, supe que esa desconexión estaba causando problemas serios en mi persona: me había estancado y no me di cuenta. Lo primero que supe es que había entrado a las filas de la obesidad. Teniendo altas probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, esto fue un golpe tremendo para mi. Sin darme cuenta, tenía apenas un par de cosas que me mantenían entre la paz y la desesperación. Estaba por pasar una de las etapas emocionalmente más difíciles y dolorosas de mi vida. Mi brújula no podía encontrar dirección.

"Esta vez me quedó claro. Cuando la gente es arrojada a la oscuridad... de inmediato busca la luz. Y no importa lo tenue o fina que esta sea. El simple hecho de que esté ahí... da esperanza."

Y encontré una luz. Por fortuna, pude verla antes de los momentos más complicados que estarían por suceder. Lo primero que hice fue cuidar de mi salud. Y de ahí en adelante, muchas cosas mejoraron.

"¿Es ese realmente... el límite de tu fuerza? ¿Honestamente crees que no podrás volverte más fuerte por el resto de tu vida? En vez de sentarte por ahí frustrado, es mejor seguir caminando hacia adelante."

Antes pensaba que era una idea excelente cuidar de los demás primero, y después velar por uno mismo. Creo que hoy en día no es el caso. El tiempo que transcurre sin cuidar de nuestra salud física, mental y emocional es en ocasiones crítico, y creo que es muy importante estar en la mejor condición posible con uno mismo antes de aventurarse a ayudar a alguien más. ¿Cómo puedo esperar ser de ayuda si no estoy en las mejores condiciones posibles para hacerlo? En un mal día podría por empeorar las cosas con mi forma de actuar. Habría que cuidar primero de mi para poder seguir adelante.

"La capacidad de cambiarte a ti mismo es la mayor fuerza de la humanidad."

Cuando pienso porque me sentía así con los aspectos que mencionaba en los primeros párrafos, creo que se debió principalmente a una incomodidad. La incomodidad de no poder subir escaleras sin sentir que el aire se terminaba. La incomodidad de estar soltero y creer que no podía cambiar esta situación en absoluto, incluso cuando deseaba compartir mi tiempo con otra persona. La incomodidad de sentirme distinto a los demás, cuando realmente teníamos más en común de lo que pensaba pero no podía saberlo por mi miedo a su juicio... Miedo y más miedo. Era una persona muy asustadiza que se encerró en sí misma por miedo de expresar realmente quien era, pensando que eso podía repelar a los demás. ¡Y claro que los iba a repeler! No era nadie especial para agradarle a todos, y realmente no entiendo porque querría agradarle a todos. Después entendería que las personas con quien habría mutuo interés por conocernos, lográbamos ver más allá y encontrar cosas en común, o crearíamos nuevas conexiones en común. Me di cuenta de que las nuevas personas que conocería estarían dispuestas a llevar una relación honesta conmigo, y viceversa.

Con el paso del tiempo comprendí que sólo estaré vivo por una ocasión. Y aunque ese pensamiento podría aterrarnos, realmente me trae una tranquilidad y una motivación como pocas cosas en la vida. Tengo la oportunidad de dar lo mejor de mi y seguir aprendiendo con cada día a ser fiel a mi estilo de vida y mis creencias. A cuidar de mi cuerpo y mente, y cuidar de otros. A expresarme honestamente. Sólo tengo una oportunidad de ser y vivir como yo, con las virtudes y defectos que me dan mi propia personalidad, tan sencilla y complicada como pueda resultar. Porque sé que quizá esto no cambie el resultado que en ocasiones imagina mi mente, pero...

"Si no va a cambiar el resultado... ¿cómo dejaría que mi última acción sea menos que todo lo que puedo hacer?"

Me encanta el concepto de los héroes: personas que buscan ayudar a los demás sin importar lo difícil que esto pueda resultar para ellos, sin importar el riesgo o el costo que esto traerá a sus vidas. Creo que todos podemos ser nuestro propio héroe: ayudarnos en los momentos de más necesidad, siendo honestos y respetuosos con nosotros, los demás y nuestro entorno, no por el hecho de que podamos ganar algo, sino porque ese es el estilo de vida que deseamos. Un héroe que esté dispuesto a aceptar las consecuencias de sus decisiones, encarando valientemente lo que vendrá en un futuro. Un héroe que tendrá que luchar contra sus propios monstruos, fantasmas y demonios personales, y que puede ser capaz de salir adelante para enfrentarlos nuevamente mañana. Un héroe que esté al pie del cañón aún sabiendo que todas las posibilidades están en su contra, y que incluso si sabe que el resultado no cambiará, ¿cómo podría permitirse hacer algo menos que su máximo esfuerzo por una acción tan noble como luchar por aquello en lo que cree firmemente?

"El maestro Saitama me dijo que forjara mi mente apuntando siempre hacia la perfección de un héroe. Creo que acabo de comprender eso un poco mejor."

Podemos crecer, y vale la pena intentarlo. Pero que no sea para ganar la aprobación de otras personas. Que no sea para ser aceptado. Que no sea para encajar en los moldes de otros. Que no sea para demostrar algo. Que no sea a cambio de perderte.

"Sé que nadie espera que gane. Sé lo poco que ayudará... que un héroe clase C vaya a... Lo sé mejor que nadie. No pude estar en la clase B. Sé que soy débil. Sé mejor que nadie... que no es posible que te gane. Pero debo pelear contigo de todos modos. Soy el único que queda. ¡No sé trata de ganar o perder! ¡Sólo tengo que enfrentarte!"

Crecer contra toda probabilidad, porque simplemente podemos y deseamos hacerlo, con toda nuestra voluntad. Porque vivir y enfrentar nuestros problemas "logran que quiera dar todo lo que tengo".

"De verdad vales el esfuerzo"

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