Reflexión de media noche: ¿tú cuánto pesas?

Reflexión de media noche: ¿tú cuánto pesas?

Conocida como 'la muerte silenciosa', la obesidad se ha vuelto una constante en el mundo actual: es tal su esparcimiento que incluso, uno mismo podría no ser consciente de que paso a paso, día tras día, se acerca lentamente a esta terrible enfermedad. Les presentamos una anécdota que busca ser, más que todo, un llamado desesperado para actuar.
28 de Julio, 2018 | Por Néstor García


- Listo, ya puedes bajarte. Pesas ochenta y ocho.

- … Gracias.

Escuchar estas palabras me erizó la piel y me dejó una sensación de escalofríos. Durante los primeros meses del 2013, en enero o febrero, a falta de un recuerdo más nítido, acudí con algunos amigos a un concurso para conocer y llevar un control de nuestro peso actual, y por ende, un pequeño vistazo a nuestra salud hasta ese momento. Por años había vivido con la frase "estoy al límite de mi peso recomendado", la cual me dijeron muchos años antes de aquel día en alguna cita médica, razón por la que no sentía una verdadera preocupación por mi evaluación. "Seguro saldré de nuevo al límite, pero ya con comer menos estaré bien." Tan tonto. Tan ingenuo. Pero me alegro de haber aprendido tanto desde entonces.

Ochenta y ocho kilos. Durante todo el día no pude evitar sentirme preocupado por lo que esto realmente significaba para mi. En mi caso, ya estaba lejos del sobrepeso: supe que ya llevaba varios meses en las filas de la obesidad de primer grado, y como un balde de agua fría, pensé por primera vez en mucho tiempo sobre las consecuencias reales que esto podía traerme. En mi mente no hubo un médico que me dijera "sólo come más vegetales", sesiones de ejercicio con música tranquila, o comer una ensalada con la clásica sonrisa de todos los actores en las fotografías de stock. Nada de eso. En su lugar, me vi de repente en una cama, imposibilitado para moverme, siendo inyectado con algún medicamento necesario para poder vivir un día más. No había espacio exterior. No había obras, videojuegos, libros ni películas. No había ni siquiera una pequeña caminata. Me encontré con uno de los futuros más desoladores que podría haber imaginado para mi propia vida.

En el pasado, solía potenciar algunas situaciones o recuerdos a niveles extremos (hoy en día ya no es tan constante), y como podrás ver, este fue uno de esos días. He conocido casos donde la diabetes o enfermedades que siguen esta línea no detienen en lo absoluto a las personas, simplemente ajustan sus rutinas para llevar un nuevo medicamento o comer de un modo más saludable: la medicina y el avance científico y tecnológico han dado grandes pasos a favor de la calidad de vida de todos nosotros, sin duda, ¿pero cómo iba a recordar o enfocarme en esto en aquel entonces? Sólo dibujé el escenario más catastrófico sin pensarlo más, como quien va por un vaso de agua cuando está sediento. Fue mi primera reacción, natural y sin pensar más allá. Había tocado fondo y me encontré cara a cara con una crisis emocional para la que no estaba preparado.

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Tenía que ajustar mis hábitos alimenticios sí o sí, no tenía más alternativas. Durante esa semana, comencé a comer alimentos ligeramente más saludables. Desde entonces comí más vegetales (incluso si comencé por raciones pequeñas, porque realmente no me gustaban del todo) y dejé de cenar como si no hubiese comido en todo el día. Ese fin de semana me sentí un poco mal al haber comido varios tacos durante la tarde del sábado, pero tenía la esperanza de que no me afectaría tanto para llegar al número que tenía en mente para mi peso (mala idea, porque sólo buscaba ir por un objetivo y no lo veía entonces como un buen hábito permanente). Llegó la siguiente semana y… ¡ochenta y cinco!

Escuchar eso me brindó una paz tremenda. Había logrado avanzar un poco; faltaba un largo camino por delante, pero lo hice. Era totalmente obvio que mi alimentación estaba muy mal para haber bajado esa cantidad en tan sólo una semana. Después de un par de meses sólo ajustando lo que comía, llegué a pesar 80 kilos, y tiempo después comencé también con un poco de ejercicio. Nada extremo, sólo lagartijas, sentadillas, saltos y abdominales; ejercicios de la primaria, para ser claros. La verdad es que no me gustaba hacer ejercicio, lo sentía entonces más como una necesidad: no tenía ni siquiera la fuerza para hacer bien un par de lagartijas antes de caer al suelo. Al inicio era una suerte que pudiese hacer 10 de cada rutina, pero el tiempo pasó y gané más fuerza. El deporte es un reto que he adoptado hasta el día de hoy, y con el tiempo he aprendido a apreciarlo, a pesar y gracias al dolor que trae consigo. Es algo que disfruto y me hace sentir mejor conmigo.

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Yendo al año 2014, me seguí sintiendo pesado hasta mucho tiempo después. Un día, llegando a mi empleo en aquel entonces, sólo alcance a pensar "me siento muy gordo", y con una búsqueda en Google de menos de 1 minuto, di con la que sería una de mis rutinas por un buen par de años, llamada Stronger. Me registré rápidamente en el sitio y guardé la dirección para revisar los videos cuando tuviese un par de minutos libres, ya que hablar de este tema con otras personas solía darme mucha vergüenza y pena. Sería hasta un mes después de registrarme en el sitio que di un vistazo completo a todas las rutinas de la serie, ¡y se veían muy entretenidas! Entonces no sabía tenías que cambiar entre videos por cada día (ups), así que permanecí con la rutina "Fire" por uno o dos meses. A media rutina de mi primer día, estaba acabado, incluso comencé a sentirme un poco mal por tanto esfuerzo. Esperé probablemente media hora para ver si podía recuperarme (lo cual sucedió), y entonces acabé los minutos restantes. No pensé que podría hacerlo, pero estos ejercicios eran muy entretenidos y no quería perder la oportunidad de intentarlo.

Así siguieron los días, que se volvieron meses, que se convirtieron en años: en una de las mejores rutinas diarias que pude adoptar, una de las actividades que me dan más paz y me ayudan a expresar muchas emociones en una manera saludable y muy divertida. Creo que cuando una persona se harta de la rutina que vive día a día, se debe a que las cosas que enfrenta suelen ser una carga en la espalda, y he pasado por ese sentimiento en un par de ocasiones. No llevo una vida llena de emociones extremas, pero he aprendido a disfrutar mayormente de las cosas más sencillas que forman mi día.

Hace poco decidí acudir con una nutrióloga, puesto que me había estancado en mi peso y comenzaba a rebotar, además de que no me sentía del todo bien con lo que comía. Su ayuda ha sido invaluable para mi, pues he ganado mucha más fuerza y energía desde entonces, mi alimentación ha mejorado enormemente, y en general, me siento mucho mejor; cambié mi rutina de ejercicio también, por una igual de divertida que Stronger, incluso si no son tantos movimientos los que hago ahora. Llegó el punto en el que necesité ayuda de un experto en la materia para poder seguir avanzando, y me da mucho gusto haber tomado esta decisión, parte de un ajuste mucho mayor de años atrás. Sé que tomé un camino más largo, pero lo he disfrutado mucho y no lo cambiaría en lo absoluto. Dejé de preocuparme por los números, y ahora me interesa llevar rutinas diarias más saludables.

Definitivamente no estaría aquí de no ser por la invaluable ayuda de todas las personas que me han apoyado desde entonces para llegar a donde estoy ahora, mi familia, amigos y demás compañeros: mil gracias a todos ustedes por todo su apoyo, ya sea como un motivante o como un cuestionamiento para revisar lo que podría estar mal.

"¿Es ese realmente... el límite de tu fuerza? ¿Honestamente crees que no podrás volverte más fuerte por el resto de tu vida? En vez de sentarte por ahí frustrado, es mejor seguir caminando hacia adelante."

Dentro de nuestra sociedad existen varias opiniones muy radicales con respecto a este tema: personas que únicamente se preocupan por su peso para encontrar una pareja o por los juicios superficiales sobre su persona, pasando por aquellas otras que creen que no es un problema tan serio, y también aquellas que hacen burla de las personas que buscan actuar para salir adelante de este problema. Me he encontrado con muchos ejemplos así, y creo que puedo decir que lo mejor es usar tu juicio para diferenciar entre las palabras de las personas: habrá quien critique constructivamente lo que haces porque quizá sea más demandante de lo que puedes hacer ahora, y habrá quien buscará burlarse de ti porque simplemente no tiene otra cosa más importante que hacer consigo mismo y su tiempo. Hay muchos factores en juego, pero por favor, persiste. Sé ambicioso con lo que puedes alcanzar, y con el lugar al que quieres llegar. En este caso, como en algunos otros más a lo largo de nuestras vidas, "rendirte es un resultado mucho peor que la derrota".


Minuto 2:20

Quiero dejar claro este punto: esta lucha es por tu vida y nadie más podrá ayudarte si no comienzas por tu propia mano, e incluso si no te importa en lo absoluto, tarde o temprano vas a tener que encarar las consecuencias de tu decisión.
La indiferencia hacia ti y tu cuerpo es tu elección. Un ajuste de esta magnitud no debe ser por nadie más que por ti. Cuando estés bien contigo mismo, podrás incluso ser capaz de ayudar más fácilmente a otras personas si está en tus deseos hacerlo.

La sociedad ha creado un estereotipo sobre el cuerpo perfecto y la razón para tenerlo (volverte un centro de atención, obtener cosas de los demás...): creo que este enfoque es enfermizo y detestable. Personalmente, sugiero que no te enfoques en una perfección que resulta ridícula e imaginaria, y al contrario, sé consciente de la razón por la que quieres hacer estas acciones, pues de esto dependerá que tanto tiempo dediques a la labor. En mi caso comencé por tocar fondo, y hoy en día me ayuda a llevar una vida en paz, más estable y saludable, donde la agilidad y la fuerza son cosas que busco y me hacen sentir más pleno en mi vida diaria, más allá de buscar ser un centro de atención o encajar en un estándar superficial.

Quizá estés pasando una situación similar, o quizá quieras implementar esta rutina en tu vida. Lo primero que puedo sugerirte es acudir con una persona, médico o nutriólogo, que pueda valorar tu estado de salud y hacer recomendaciones personalizadas, tanto de alimentación como de ejercicio. En mi caso, el simple hecho de reducir grasas y azúcares, hacer de los vegetales el platillo predilecto, y dejar de cenar en grandes cantidades mostró buenos resultados en el inicio; no inmediatos, pero sí sólidos. Comenzar con el ejercicio es tan sencillo como salir a caminar unos minutos al día o recordar tus clases de educación física en tu cuarto; puntos extra si escuchas música que te motive a usar toda la energía que tienes y un poco más. Aprende a amar estas rutinas. Después de un tiempo, las ampliarás de acuerdo a lo que buscas, y podrás mirar hacia atrás para ver como has avanzado desde entonces.

Incluyo la siguiente parte como una actualización, basada en algún comentario que escribí hace un tiempo:

[Hacer ejercicio] Previene obesidad y reduce el riesgo de sufrir enfermedades como ataques al corazón, diabetes... mejora tu estado de ánimo y te da más energía, fuerza y agilidad a corto y largo plazo. Las primeras ocasiones siempre es difícil y no hablo sólo del ejercicio, sino con todo, pero conforme ganas más resistencia es más fácil, y terminas por aumentar la dificultad haciendo un ejercicio de otro modo quizá. Creo que lo importante es también encontrar algo que disfrutes y que no hagas por simple obligación, y de nuevo no hablo nada más del ejercicio; algunos amigos de inmediato quieren ir a un gimnasio a hacer pesas cuando con tan sólo caminar o trotar 30 minutos diarios basta (no voy a gimnasio y hago ejercicio en casa, o trato de bailar algo que me mantenga en movimiento constante y no me sea aburrido).


Cutting Shapes, estilo de baile que practico y quiero aprender desde que vi este video.

Recuerdo que mis primeros meses fue más por miedo a la obesidad (ya estaba en nivel 1, toqué fondo) y porque desgraciadamente me tocó ver de cerca los efectos de algunas enfermedades, contrario a hoy en día, que siguen siendo difíciles, sí, pero se resiente más no hacer ejercicio.

Esto lo puedes practicar por muchas cosas, pero lo que más he encontrado es que ha sido por gusto, o por tocar fondo con las repercusiones más graves que puede causar en unos años no hacerlo (casi todos tenemos entre 20 y 30 años, realmente estamos jóvenes como para vernos afectados todavía a menos de que padezcamos una enfermedad muy grave).

Es curioso, pero crecer con personajes como Terry Bogard, Ryu, Chun-Li, Regina, Frank West o Strider Hiryu puede hacerte reaccionar de diversos modos: bajo la presión de querer ser igual de fuerte que ellos y no conseguirlo, o con la idea de que puedes entrenar para volverte tan fuerte como ellos. Poco a poco me fui alejando de una presión y una tristeza inmensa por un futuro incierto, y hoy en día me da gusto tener la oportunidad de entrenar un poco cada día, con la inspiración de más héroes como Saitama, cuyas palabras son una motivación constante, y son perfectas para cerrar la reflexión de esta noche:

"Yo también terminé muy herido antes de adquirir una gran fuerza. Es normal tener miedo a los monstruos en un principio. Pero si yo pude hacerlo... Supongo que todo el mundo puede, ¿no?"

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