Reflexión de media noche: El miedo a nuestro lado

Reflexión de media noche: El miedo a nuestro lado

Regresaste. Tenía tiempo sin escucharte, pero hablé de ti quizá con una persona hace un par de meses atrás; aunque en aquella ocasión traté de mantener la compostura, cerca del final de aquella charla comencé a pensar que podrías volverte una realidad. Tú, mejor que nadie, sabes que aunque estas charlas no siempre son amenas, son necesarias y útiles.
28 de Mayo, 2017 | Por Néstor García


Desde hace un tiempo, he preferido reflexionar al respecto conmigo, pero tras una serie de eventos recientes, deseo charlar contigo. Hoy en día creo que puedo aceptar y comprender que estás presente para ayudarme de una forma bastante particular, incluso si me aterra observar en ti ese vacío que sólo tú eres capaz de materializar en mi mente.

Y es que el miedo siempre permanece a nuestro lado.

Muchos de nosotros contamos con nuestros propios miedos. Algo tan íntimo que sólo nosotros podemos comprender, que nos hace sentir un vacío repentino debido al impacto de su fuerza. Y el que es capaz de crearlo, de darle fuerza, es uno mismo. Si se te va de las manos, y con la fuerza suficiente, se volverá en tu contra y podrá terminar por perjudicar y dominar tu vida completamente.

Por suerte o infortunio, el poder que ejerce en cada uno es diferente. Quizá ya no sea capaz de detenerme del modo que lo hacía hace años, pero puede crear terribles pesadillas aún despierto, y en el momento menos esperado, en un abrir y cerrar de ojos.

En las últimas semanas he reflexionado mucho sobre aspectos de mi vida y aquello que me rodea, y creo que el punto cumbre fue escuchar un podcast el día de ayer (YaTeDigo, a partir del 1:20:00 aproximadamente) con una buena conversación para reflexionar; creo que la mayor reflexión será, ¿en dónde estaremos en un par de años? ¿Realmente podremos llegar ahí? ¿Existe la posibilidad? Y esto conlleva también ansiedad, un cuestionamiento y un juicio constantes con uno mismo, quizá siendo más duros con nosotros de lo que debemos ser, o quizá no. Trato de estar tranquilo y en paz, pero creo que podré alcanzar ese estado nuevamente sólo cuando pueda reflexionar totalmente sobre estas preguntas.

De más está mencionar que la situación actual, en general, para una gran parte del mundo, no es muy alentadora. He recibido muchas bendiciones, y el hecho de poder escribir esto, transmitir mis ideas con cualquier persona en el mundo, es muestra clara de ello. Sé que estoy rodeado de una gran fortuna y riqueza, al ser capaz de analizar las situaciones del modo en que lo hago, y poder vivir una vida donde mi búsqueda está enfocada hacia un propósito y no un objeto, placer o poder (como el que se ejerce para controlar a otras personas). Pero aún así, sé que tengo miedo de que el futuro pueda tornarse más difícil de lo que es ahora.

Sin desearlo ni esperarlo, desde hace un par de años asumí más responsabilidad de la que entonces me hubiera imaginado; la vida de muchos de nosotros desde hace un par de años ha dado giros tremendos. Por un lado, me siento honrado con esta responsabilidad, y saber que puedo responder ante esta, pero sin duda alguna, a veces puede terminar por ser algo difícil, porque de cierto modo reduce otras posibilidades.

Aunque pensándolo bien, esa reducción de posibilidades también invita a cuestionarnos la manera de superar los obstáculos; abre las puertas a la imaginación y al ingenio para superar estos problemas, o creo que eso se me está ocurriendo en este momento. La resolución de problemas se hace presente, pero son buenos problemas; por suerte, hoy en día vivo de un buen modo, incluso si a veces me siento algo cansado, he estado tratando de hacer aquello que me gusta por el simple gusto de hacerlo, valga la redundancia. Desde compartir momentos con personas valiosas en mi vida diaria, algunas palabras, un saludo o nuestra simple presencia; el poder reflexionar conmigo, contar con la salud para caminar, correr, respirar, para fortalecer mi cuerpo, mente y espíritu, y el poder llevar a cabo ideas como esta pequeña nota, por el simple gusto y alegría que me brindan, por la inspiración que me dan para trabajar en ellas y en muchas cosas más. No todos pueden darse este lujo. De verdad soy muy afortunado. Y nunca está de más: mil gracias. Espero de algún modo, poder ayudar a que otras personas cuenten con las mismas posibilidades que yo, incluso mejores; y que ellos a su vez puedan hacer lo mismo con otras personas. Ese es el propósito que trato de formar, que lucho por formar para mi vida. No todo está bien, eso es claro, y esa es la razón principal para seguir adelante: no conformarse, y seguir mejorando, sin llegar a los extremos, claro.

¿Y entonces a qué le tengo miedo? ¿A pintar un escenario catastrófico y que este se cumpla en un futuro cercano? Creo que hacía eso hace un par de años atrás, con problemas distintos y que realmente no merecían tanto tiempo del que les dediqué, y bueno, aquí estamos; todas las decisiones y consecuencias tuvieron efectos positivos y negativos, pero a final de cuentas, creo que todo está dentro del balance adecuado.

Quizá entonces, haya sido únicamente esa sugestión, esa ansiedad de verme acorralado en un callejón sin salida lo que provocó tanto miedo y pesadillas. Quizá las cosas puedan salir bien en el futuro; no sé si será fácil, pero sé que hay opciones. Sé que he tomado y tomaré decisiones importante, pero al final, lo haré porque es mucho más valioso para mi hacerlo, a pesar de las consecuencias. En un tiempo podré ver hacia adelante, pero creo que realmente estoy agradecido de tener esta área de oportunidad. Y si las cosas no van bien, espero poder cambiar el camino a tiempo.

Gracias también a ti, miedo, por ayudarme a reflexionar. Deseo seguir adelante; esa es mi voluntad, es lo que deseo hacer.

En palabras de Bruce Lee: "No temas fallar. No es fallar, sino apuntar muy bajo el error. Con grandes aspiraciones, es glorioso incluso fallar."

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