Reflexión de medianoche: ¿Cómo prepararnos para el mañana?

Reflexión de medianoche: ¿Cómo prepararnos para el mañana?

Llega un nuevo año, y con él, la esperanza de que el panorama general mejore. Sin embargo, antes atravesaremos un gran periodo de incertidumbre, con el miedo y la ansiedad que los próximos cambios pueden provocar.

Por Néstor García | 01 de Enero, 2021


Finalmente ha comenzado la etapa de vacunación contra la ya bien conocida enfermedad epidemiológica que azotó al 2020, tan esperada por muchos de nosotros. En cuanto comencé a leer las primeras noticias al respecto, sentí un gran alivio y esperanza de que ahora, la situación comenzará a mejorar gradualmente.

Tras un cambio tan agresivo en el estilo de vida de la mayoría de la población mundial desde marzo pasado, el impacto mental general fue grande, lo cual se reflejó un alto grado de estrés: con la incertidumbre de saber si tú o tus seres queridos se encontraban enfermos, y ver a tu alrededor el alto índice de casos positivos o una completa indiferencia sobre las medidas de prevención, era más que suficiente para poner a cualquiera de nosotros en un estado de alerta, sin comenzar a contemplar el resto de los dilemas que eventualmente llegarían a nuestra vida.

¿Qué podemos esperar de este 2021? El panorama mental aún me parece difuso; pienso que primero, vendrán grandes momentos de alegría para la mayoría, pero por otro lado no puedo imaginar cuál será el golpe psicológico de un día cualquiera despertar y pensar negativamente sobre este tiempo en cuarentena con respecto a todo lo que se perdió (específicamente enfocado en decesos), nuestras metas de vida, o comprender los cambios sociales que vendrán a partir de ahora para todos aquellos que hayan podido mantener el más estricto aislamiento social.

No sólo será comprender que, afortunadamente, podremos intentar reanudar un estilo de vida con la libertad de salir nuevamente a las calles para la mayoría de nosotros, sino también las oleadas de dolor tras ver a personas después de (probablemente) un año alejados, a la vez que llegan recuerdos de todos aquellos que se fueron de nuestro lado en esta tragedia.

Estos eventos son clave para llegar, en la mejor medida posible, a esa nueva normalidad que hemos estado viviendo desde hace casi 10 meses, ya un poco más en semejanza con nuestro estilo de vida hace un año, donde podremos reintegrar el contacto social dentro de nuestra rutina. Si todo va bien, lo cual espero de corazón, habrá mucho que celebrar, pero también creo que habrá un gran aprendizaje que todos nos llevaremos.

Serán momentos que nos demandarán ser fuertes y empáticos con nosotros y nuestra comunidad, especialmente tras comprender que como humanidad, hemos estado atravesando un evento como pocos en nuestra historia moderna. Quizá me estoy adelantando mucho… pero de verdad espero que podamos tener el temple y la fuerza para seguir adelante, de manera personal y con aquellos a nuestro alrededor. Entender que este evento superó a cualquiera de nosotros, y que TODOS, sin excepción, somos totalmente vulnerables ante los estragos directos e indirectos de esta enfermedad; creer lo contrario es, en el mejor de los casos, ingenuo.

Toda la situación quizá te haya brindado claridad para meditar sobre tus elecciones hasta ahora y lo que quieres buscar el día de mañana, recordando que sólo podemos vivir una vez; claridad sobre la responsabilidad que quieres asumir sobre ti, puesto que sí, aunque puede resultar cómodo vivir sin pensar mucho sobre nuestras decisiones y actuar impulsivamente, la realidad es que al final tenemos que pagar la cuenta de aquello que hemos decidido elegir. Incluso no hacer nada, es una elección misma; una decisión que podría dejarte en el mismo lugar por años, ante los pies de la comodidad. Como leí recientemente, “La forma en la que vives cada día es la forma en la que vives tu vida”.

Vienen épocas difíciles y hay que ser comprensibles con nosotros, sin llegar a ser totalmente complacientes con un estilo de vida que, en el fondo, sabemos que no es lo que queremos. Colocar límites que, irónicamente, nos den la libertad de actuar bajo nuestros valores, y seguir adelante.

Tenemos varias herramientas a nuestra disposición, y pienso en primera instancia que desarrollar un plan de acción y ponerlo en marcha puede ser una gran ayuda en estos momentos. Creo que dependerá de cada uno experimentar al respecto, ya que cada camino y experiencia de vida varían inmensamente una de otra. Es válido y completamente normal no dar en el blanco al primer intento, pero con cada prueba vamos mejorando, acercándonos un poco más.

¿Qué nos depara el mañana? Espero que haya buenos momentos para todos en el futuro próximo. Esta época ha traído un gran peso consigo; no olvidemos lo que pudimos aprender de ella, pues quizá mantenerla presente con nosotros, nos ayudará a recordar lo valiosa que es una acción tan simple como un abrazo cálido.

Llegan tiempos extraños, pero sin duda, los indicados para esperar que la situación mundial cambie para bien. Ojalá nos reencontremos con un mundo empático que pueda comprender todo lo que hemos vivido en esta etapa de nuestra vida.

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