Reflexión de media noche: en medio de la bruma

Reflexión de media noche: en medio de la bruma

Vivir requiere tomar muchas decisiones sobre preguntas que pueden llegar a estar totalmente fuera de nuestra vista; sin embargo, tarde o temprano llegan ante nosotros, y sólo nos queda esperar que estemos preparados para responder.

Por Néstor García | 30 de Julio, 2020


Desde hace unos meses, el mundo entró en un alto mayor. Un evento que probablemente muy pocos de nosotros hubiese imaginado que llegaría a vivir. Quiero usar esta ocasión para enfocarme sobre lo que un evento de gran magnitud puede causar; no soy experto en el área, por lo que sólo hablaré desde mi propia experiencia. Quizá puedas encontrar alguna similitud con tu vida, y si es así, recuerda que estamos juntos en este camino.

De vez en vez, la vida trae consigo situaciones que pueden cambiar totalmente tu perspectiva sobre la realidad que habitas y tus decisiones de vida actuales. No me refiero únicamente a situaciones donde nuestra vida está en riesgo, sino también momentos que marcan un antes o un después en nuestra línea del tiempo, como despedir a un ser querido o momentos incluso de trauma.

Algunas de mis experiencias las he compartido por medio de mis palabras; otras tantas habitan conmigo. Una regla es que siempre me hacen pensar mucho la situación por varios días, directa o indirectamente. Recuerdo ocasiones en las que la violencia de la ciudad en que vivo se hizo partícipe, en las que la naturaleza de las ondas sísmicas de la Tierra dio un fuerte golpe al país que habito, y otros tantos momentos de despedidas que incluso, me hicieron vivir lo que a mis 20 años consideraba como mi miedo más profundo en vida.

El sufrimiento se encuentra en cada paso que damos en el camino. Las pérdidas son inevitables. Y en ocasiones sólo queda lidiar con todo esto de la mejor manera posible, guardando en nuestros recuerdos los mejores momentos que hemos vivido.

Creo que la muerte tiene una paz que en ocasiones es invisible, debido a todo el dolor que es capaz de provocar. Ahora entiendo esto, algo que a mis 15 años, era imposible procesar. No me refiero a despedidas donde la violencia y la desgracia están involucradas: hablo de momentos inevitables de la vida, que tarde o temprano todos habremos de vivir. ¿Cómo es que un evento tan natural de nuestra naturaleza puede resultar en algo tan escabroso? Quizá no estamos preparados para afrontar esa etapa.

Quiero referirme a una reflexión que escribí hace algunos meses ya, Trascendiendo a la muerte:

Meister Eckhart también vio el infierno. ¿Sabes lo que dijo? Que lo único que arde en el infierno es la parte de ti que no se va de tu vida. Tus recuerdos, tus vínculos, los queman todos allí. Pero no para castigarte, sino para liberar tu alma. Así que, Eckhart concluye: si tienes miedo de morir y te estás resistiendo, verás diablos arrancándote la vida. Pero, si estás en paz, los diablos se volverán ángeles que te liberen de la tierra. Es en la forma en que lo mires.


John Kenneth Muir comentó: En sus reflexiones sobre la muerte, sobre el final que todos tememos, Jacob's Ladder demuestra ser una película de cine profundamente impactante y significativa. Después de verla, inmediatamente querrás abrazar a las personas que amas y luego salir y respirar el aire fresco, o afirmar tu propia existencia. Y ciertamente puedo identificar mi sentir con sus palabras.


Estamos viviendo una etapa donde algo que para varios de nosotros resultaba inimaginable, está sucediendo a escala global. Y algunos se preguntan, "¿cuál es el propósito de todo esto?". Y la verdad, es que simplemente no existe. Este evento es capaz de llevarnos a pensar sobre nuestra propia mortalidad, y dependiendo de cada uno, el golpe puede ser fuerte.

No creo en la idea de que las personas nacen con un propósito. Pero creo firmemente que cada uno de nosotros puede forjar su propio propósito y vivir alineado al mismo: una pequeña expresión del libre albedrío sobre nuestra persona, a pesar de todas las limitaciones con las que podemos llegar a vivir, a pesar de todo el dolor que nos ha tocado sufrir.

Y dentro de nuestro propósito podemos decidir seguir adelante. Estar de pie a pesar de todas las emociones de vacío y desesperación que puedan estar frente a nosotros. Uno verdaderamente desearía que todos allá afuera puedan vivir una vida plena y digna, pero desgraciadamente eso es imposible para muchos.

El futuro es incierto, pero quizá siempre lo fue. En ocasiones debemos encarar dilemas difíciles, como lo es la simple elección de continuar viviendo en medio de un mundo caótico: un mundo que, por más aterrador pueda ser, es una belleza que puede traer todo tipo de experiencias a nuestras vidas; momentos que sólo viviremos en esta vida.

"Vamos a seguir adelante; no tengo ni idea de qué va a suceder mañana, pero voy a enfrentarlo con lo mejor de mí, con toda la ayuda que pueda recibir". Y así podemos responder, sin importar todo el miedo que podamos sentir, pero con la determinación y la voluntad de actuar: intentando dar un paso más, contra todo pronóstico.

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