Reflexión de vida: entre el miedo, la ansiedad y la incertidumbre

Reflexión de vida: entre el miedo, la ansiedad y la incertidumbre

Después de un largo tiempo, les presentamos una nueva reflexión de media noche, dando un vistazo a los hechos más recientes que han cambiado las vidas de una gran parte de la población mundial, en un abrir y cerrar de ojos.

Por Néstor García | 12 de Mayo, 2020


Llevaba mucho tiempo sin dedicarme un par de minutos a escribir; sin embargo, hace unos minutos, pensé que hoy es un día tan bueno como cualquier otro para escribir acerca de todo lo que está sucediendo en el mundo debido al COVID-19. Recuerdo que por los meses de enero y febrero, uno podía escuchar vagamente al respecto, y en mi caso le dediqué apenas unos minutos en un día cualquiera a pensar en las noticias. Jamás habría imaginado que esta nueva cepa de virus se convertiría en una amenaza latente para todas las personas del mundo. Trato de recordar, y no lo consigo: nunca pensé que en la vida, con mi familia y seres queridos, tendríamos el infortunio de vivir en medio de una pandemia. Y quizá sea una minoría la que hubiese pensado sobre esta posibilidad en algún punto de su vida.

Recordando, a mediados de marzo me encontraba con algunos amigos, discutiendo que en el mejor de los casos, las medidas no saldrían de control y pues sólo quedaría esperar. Mientras que afortunadamente, hasta el momento la situación ha sido básicamente eso, esperar, ciertamente no pensé que esto se extendería el tiempo que lleva (aproximadamente lleva 2 meses de aquella charla). Me gustaría decir que es mucho, pero soy consciente de que, en un caso de crisis total, hoy en día habríamos atestiguado muchas bajas, probablemente de primera mano. Uno cree que puede salir bien librado, hasta que un simple resfriado nos deja abatidos; como Antonio Porchia decía, "Todos los soles se esfuerzan en encender tu llama y un microbio la extingue."

Entre mis conocidos, varios hemos tenido el privilegio de poder estar en casa en estos momentos donde la ansiedad y la incertidumbre llenan al mundo de miedo, un miedo que en ocasiones crece fuera de proporción; sin embargo, no todos tenemos la suerte de poder estar así en estos días, y necesitan salir por causas laborales, día tras día. Apenas puedo imaginar lo difícil que es para ellos la situación.

Sé que con la cantidad de tiempo que ahora podemos pasar algunos en casa, existen muchas oportunidades de dar un vistazo afuera y encontrarnos con un mundo en llamas, donde el caos sigue creciendo y todas las opiniones se mezclan, tratando de crear un poco de lógica sobre un evento fuera de cualquier magnitud en los últimos años: un evento donde recordamos lo diminutos que somos, lo insignificantes que nuestros planes, sueños y anhelos son para un universo indiferente, que no busca perjudicarnos ni ayudarnos, sino que tan sólo somos habitantes aquí.

No expreso lo anterior con una actitud nihilista, ni mucho menos; creo que es importante recordar que los lazos, las conexiones que formamos con las personas, con nuestro entorno y con otros seres vivos, no sólo nos ayudan a sobrevivir, sino también, a vivir verdaderamente. No importa sí sólo somos meros huéspedes aquí; vale la pena atesorar todo aquello que hemos conocido en el camino, las experiencias que hemos compartido, las risas, las lágrimas, la curiosidad, el miedo, la emoción, la paz y la tranquilidad.

El mundo que vimos con nuestros propios ojos hace unos meses, ha cambiado progresivamente, y seguirá haciéndolo por un tiempo más; ¿permanentemente? Es una posibilidad. Pienso en lo que sucederá cuando podamos salir nuevamente, la situación en la que se encontrarán mi familia y amigos, el mundo entero, para entonces. De verdad deseo que nada de esto logre afectarlos directamente; tengo miedo al pensar en el peor escenario. Pero también sé que en momentos como este, es importante mantenerse en calma y ser paciente, sin dejar de tomar todas las precauciones necesarias. Personalmente, como quizá es tu caso, tengo un área de oportunidad escasa; eso no significa que voy a dejarla a la suerte.

Deseo que te encuentres bien y tomes todas las precauciones posibles para poder continuar un día más. Hoy es un día tan bueno como cualquier otro para agradecer por las conexiones que hemos formado, y que con suerte en el futuro, podremos seguir forjando. Gracias.

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