[Crítica] X-Men: Dark Phoenix: adiós a la primera generación

[Crítica] X-Men: Dark Phoenix: adiós a la primera generación

El reboot y conexión con la clásica franquicia nacida en el año 2000 llega a su fin, con una cinta que se perfila más como una nueva aventura y no como la conclusión para una historia de 19 años, pero no deja de ser interesante en absoluto. ¡Te invitamos a leer nuestra crítica sobre Dark Phoenix!

Por Néstor García | 27 de Junio, 2019

X-Men: Dark Phoenix finalmente llegó, tras meses de retraso y regrabaciones, así como una serie de ajustes tras el cierre de la adquisición de 20th Century Fox por parte de Disney.
La película es protagonizada por James McAvoy (Glass, It 2), Michael Fassbender (Assassin's Creed, X-Men: Days of Future Past), Jennifer Lawrence (Hunger Games, mother!), Nicholas Hoult (Mad Max: Fury Road), Sophie Turner (Game of Thrones), Tye Sheridan (Ready Player One), Alexandra Shipp (X-Men: Apocalypse) y Jessica Chastain (It 2, Molly's Game). Salvo las decisiones que se tomen respecto a The New Mutants, esta película cierra los eventos del equipo principal de X-Men.

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La última cinta del equipo mutante creada bajo el manto de Fox revisita varios elementos de otras películas e la saga y de otros héroes vistos a día de hoy en la pantalla grande (especialmente Capitana Marvel). En esta ocasión nos encontramos con un nuevo acercamiento a la saga de cómics Dark Phoenix, enfocada en Jean Grey y la fuerza Fénix. La historia narra su pérdida de control ante esta fuerza cósmica, la cual amplifica sus poderes más allá de lo imaginable en el universo X-Men, superando sin problema incluso al profesor Xavier.

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Dark Phoenix tiene un ritmo lento, pero esto me parece parece fue hecho a propósito, al enfocarse en los cambios que Jean está sufriendo y las consecuencias de convivir con la fuerza Fénix, tanto para ella como para su equipo: la muerte de Mystique resulta inesperada, a la par de dejar en un estado crítico a Quicksilver, dos de los personajes más carismáticos de entregas pasadas.

La película hace un gran énfasis en la despedida de Raven, al hacer que las personas más cercanas en su vida tomen decisiones irracionales nacidas del deseo de vengar su muerte (Hank, Erick), u opten por seguir tratando de ayudar a Jean a canalizar y controlar toda su energía (Charles). Además de esto, vemos un par de guiños a cintas previas y los trasfondos de los personajes de una manera bastante sutil (Storm como una líder nata, Cyclops y su análisis rápido del entorno para generar disparos certeros, Nightcrawler y el uso de cuchillos que recuerdan el uso de su espada en los cómics, el clásico juego de ajedrez entre Charles y Erick).

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Jean se lleva la película al convertirse en el pilar clave de la historia y del equipo. Habiéndose vuelto tan poderosa, será ella quien dé fin a la amenaza en cuestión para que los X-Men salgan con vida, con un gran desarrollo de su arco argumental, nutrido y desarrollado al ser indirectamente responsable de la muerte de los seres cercanos que más se preocupan por ella (su madre, Raven), y siendo odiada por la única figura paterna que terminaría por abandonarla. Todos los personajes aquí son falibles, sin excepción alguna, generando un buen grado de empatía con el público y ayudándonos a entender que siguen creciendo y aprendiendo, y sus acciones no siempre son las mejores.

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Rumbo al tercer acto, las cosas se sienten más dinámicas al más puro estilo de una película de acción, en lo que parece ser es la última pelea por un largo tiempo para este singular equipo de héroes, a quienes momentos previos vemos retratados como seres odiados y temidos, que no reciben un trato distinto o mejor al de un animal rabioso. Hay una escena específicamente donde Nightcrawler pierde el control y se convierte en un asesino despiadado, usando incluso un cuchillo (lo que considero un pequeño guiño al uso de espadas en los cómics), y aunque esta parte me intrigó, pudo ser mejor, considerando que es el único (o de los pocos) X-Men que se ha declarado con una creencia religiosa. Hubiese sido interesante ver en acción alguna secuela de este evento, ya que así se siente bastante superficial. Charles, Hank, Scott y Erick parecen ser los únicos afectados tras los eventos ocurridos en la cinta, con Charles y Erick llevando una relación más fraterna por unos instantes, a modo de una despedida de la saga mutante.

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Los enemigos desgraciadamente son bastante genéricos, y terminan siendo uno de los puntos más débiles para esta despedida: gracias a su habilidad cambiaformas, podemos encontrar ciertas similitudes con los Skrulls de Capitana Marvel, lo que hace pensar que, en efecto, dichos personajes habían sido planeados para esta cinta. La batalla final consiste en una lucha entre X-Men y aliens con apariencia de civiles, quitándole cierta fuerza a la urgencia de la batalla. Personalmente, a pesar de esto, me encontré encantado con este momento dentro de la película, con una buena banda sonora y un tren en movimiento que quizá no esté a la altura de Days of Future Past, pero te mantiene emocionado esperando que Jean y compañía triunfen una ocasión más, y que quizá los mutantes menos conocidos logren sobrevivir a la travesía.

X-Men: Dark Phoenix dista mucho de ser una de mis cintas preferidas dentro del universo X-Men (como lo son Days of Future Past, Logan o Deadpool), pero tampoco es la terrible película que pensé podría resultar. Tiene varios problemas, pero la experiencia de ver en pantalla este nuevo enfoque sobre Dark Phoenix es entretenida y logra transportarte por unos minutos a este universo, en una carta de adiós en el cine para los X-Men por un buen tiempo.

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