Leyendo 'Mientras escribo', de Stephen King

Leyendo 'Mientras escribo', de Stephen King

Stephen King nos presenta un libro que comprende una variedad de anécdotas sobre su vida y la relación con su carrera, incluyendo sus inicios con pequeños cuentos cortos hechos a mano, el nacimiento de su primer novela publicada, Carrie, y la importancia que escribir tomó en su vida después de un fatal accidente en el año 1999.

Por Néstor García | 15 de Agosto, 2018

Hace algunos años, Editorial Proceso lanzó quincenalmente un nuevo libro de Stephen King, el maestro del terror escrito, a precios muy accesibles. Habiendo alcanzado el número 10, creyendo que había finalmente conseguido todos ("ya después los leo con calma"), ¡sorpresa! 10 nuevos números fueron lanzados, gracias a la alta demanda de la primer parte de la colección. Títulos como Carrie, La larga marcha, Cementerio de animales, La milla verde y El resplandor formaron parte de mi colección entonces, y puedo decir que, por mérito propio, cada libro logró crear ideas y mundos sorprendentes, erigidos conforme avanzaba, palabra a palabra, página a página.

Por esta razón, 'Mientras escribo' es para mi una lectura muy cálida y llena de vida, que brinda la oportunidad de conocer más de la vida del escritor que me ha transportado a mundos donde el miedo, la ansiedad, la desolación, y en ocasiones, la alegría, hacían acto de presencia.

El libro se divide en cinco partes: Currículum Vitae, Qué es escribir, Caja de herramientas, Escribir, y Postdata: Vivir. Con su propio estilo, teniendo un poco de suspenso por aquí, y un tanto de sarcasmo por allá, Stephen relata sus primeros pasos dentro del mundo de la escritura, "un proceso interconexo de crecimiento donde intervinieron la ambición, las ganas, la suerte y un poco de talento".

Pequeños cuentos nacidos de reescribir otros y agregar pequeños bloques nuevos (con todo y palabras inexistentes) fueron el primer paso, al cual le siguió un pequeño cuento de cuatro páginas escritas a lápiz, sobre un conejo blanco, quien con ayuda de sus amigos, iba en un coche viejo ayudando a los niños: un inicio muy humilde para quien es considerado uno de los maestros del terror en nuestra época. Es increíble ver que King se desenvuelve con un lenguaje tan coloquial, que es capaz de sumergirte en su pasado con completa facilidad. Además de esto, la forma en que relata estos momentos, por más bochornosos, humillantes o dolorosos que sean, te hace sentir en una intimidad especial, con la confianza de conocer sobre sus días de alegría, sus épocas más trágicas, y el clásico paso del tiempo, eventos importantes y algunos cotidianos, que construyeron la distinguida personalidad del autor.

Entre algunos de los momentos más importantes de su adolescencia que pasarían a definir su proceso de trabajo, un pequeño encuentro con John Gould, director del seminario de Lisbon, dejaría en Stephen una idea que llevaría posteriormente a la práctica: escribir con la puerta cerrada, y reescribir con la puerta abierta. Escribir primero para ti, y después considerar que la compartirás con el mundo, quien podrá leer o criticar lo que has escrito; con suerte, serán la mayoría los que prefieran lo primero a lo segundo.

King hace un espléndido trabajo al narrar estos momentos, tan casuales pero a la vez tan importantes: el encuentro con Tabitha Spruce (su esposa), la llegada de sus hijos, sus trabajos como lavandero y como profesor, y algunos duros momentos de cuestionamiento interno y realidad, que en ocasiones, le ayudaban a continuar día tras día, recordando el esfuerzo que su madre hizo para que él y su hermano crecieran lo más plenamente posible.

El nacimiento de Carrie representa un antes y un después no sólo en su vida, sino también dentro del género literario del horror y suspenso: esta novela nace de una manera súbita e inesperada, con un primer avance que llegó en un momento a la basura. Ver desde la perspectiva de Stephen el proceso que su obra pasó para nacer es maravilloso: su crudeza, honestidad y sinceridad están presentes en cada momento.

Su enfoque sobre la formación de un escritor denota su entusiasmo por el oficio, y su estudio de las herramientas básicas del oficio lo constatan. Stephen King ama leer y escribir, y es por esta misma razón que no toma a la ligera ninguna de las dos ramas, tan importantes ambas para el desarrollo pleno dentro de la materia, de la mano con las emociones que el autor alberga en sí mismo al convertir sus pensamientos en palabras escritas.

Entre las herramientas propuestas por Stephen King, nos encontramos con una caja que incluye lo básico y puede crecer dependiendo del autor, pero que no debería saturarse en favor de que pueda transportarse en todo momento: vocabulario, gramática, elementos de estilo y reglas de estilo. Dentro de la escritura en forma, Stephen recomienda leer y escribir mucho, además de que planta su punto de vista sobre la rutina de trabajo, la importancia del ambiente en el que escribirás, la constancia al trabajar, o la importancia de la sinceridad al momento de transmitir tus ideas. Es una serie de consejos útil que demandará un buen nivel de atención; al considerar el número de temas que involucra, estamos invitados a releer este apartado para entender más de su proceso poco a poco.

"Escribir no es la vida, pero yo creo que puede ser una manera de volver a la vida. Lo averigüe en verano de 1999, cuando estuvo a punto de matarme el conductor de una camioneta azul."

La última parte del libro nos da un breve vistazo a uno de los momentos más difíciles en la vida de Stephen King: un fatal accidente en el que, por primera vez, estuvo en contacto con el umbral de la muerte, como él mismo lo plantea. La mitad de este libro fue escrita posterior a este terrible suceso, por lo que puedo imaginar lo difícil que fue para el autor transmitir todo el dolor y la vorágine de emociones vividas al saberse a unos pasos del fin, en un día cualquiera, dando un paseo en paz unas horas antes del evento. Es por momentos como este que adoro el trabajo de Stephen: es honesto sin importar lo desgarrador que ciertas escenas pueden resultar en la mente del lector, y transmite una honestidad invaluable. No debe ser sencillo en lo absoluto hablar de estos temas, pero Stephen decide dar un paso adelante y compartir con nosotros, extraños y conocidos para él, una de las experiencias más difíciles que ha superado en toda su vida.

"Aún no tengo muchas fuerzas (en un día puedo hacer poco menos de la mitad de lo que hacía antes), pero sí las suficientes para haber acabado este libro, lo cual agradezco. Escribir no me ha salvado la vida (me la salvaron la pericia del doctor David Brown y los cuidados amorosos de mi mujer), pero tiene el mismo efecto de siempre: hacer de mi vida un lugar más luminoso y agradable."

'Mientras escribo' es una lectura totalmente recomendada: encontrarás no sólo consejos sobre el arte de escribir, si es que decides enfocar tu tiempo y esfuerzo en esta área, sino que, más importante, te permitirá dar un vistazo en la sencilla y gratificante vida de un escritor que ha inspirado muchas obras reconocidas; una persona que, a pesar, y gracias a todas las paredes contra las que se ha topado en su vida, ha logrado vivir una vida plena, escribiendo con mucho cariño para sí mismo, y buscando compartir su trabajo, lleno de ilusiones y pesadillas, con su público lector.

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