Reflexión de media noche: un cansancio que no se va

Reflexión de media noche: un cansancio que no se va

Una pequeña reflexión de media noche, necesaria para mantenerse de pie incluso si aquello que se interpone en el camino somos nosotros mismos.

Por Néstor García | 29 de Mayo, 2018

Desde hace un par de semanas, no puedo evitar sentirme cansado durante la mayor parte del día, la mayor parte de la semana. Es raro. Puedo hacer algunas cosas productivas en mi jornada, pero la letárgica sensación que me acompaña no se despide de mi. Sé que hay cosas que hacer, importantes para mi, y que de verdad deseo hacer… Pero al final del día: nada ocurre. Así pasa día tras día. Así sucede los fines de semana, mientras me distraigo con otras cosas antes de decir “ahora sí”, a las 11 de la noche del domingo, posponiendo finalmente la tarea para otro día. No llego a avanzar. Me detengo.

Recuerdo haberme sentido de esta manera en el pasado, hace ya muchos años atrás. Tras haberme dado cuenta de que, entonces, sólo pretendía evitar y no pensar en varios de mis problemas (mayormente en la escuela, al dormir una gran cantidad de tiempo en el día), en el presente es una sensación que no me gusta en lo absoluto, pero que está aquí por una buena razón. Sé que en parte es porque mi tiempo libre, contrario a lo que pensé hace algunos meses, se ha visto muy reducido últimamente; pero hay otra razón, y me temo que es de mayor peso.

Pienso que hoy en día, todo esto se debe al hecho de estar muy ansioso por el tiempo y lo que sucede alrededor: las cosas que hay que hacer, los eventos que están sucediendo, las tareas en camino, las posibles obligaciones del futuro, y las prioridades en mi vida a día de hoy, las cuales me han mantenido despierto por horas en más de una ocasión, hasta que caigo dormido.

Hay situaciones que no podemos cambiar en lo absoluto; no todo saldrá como esperamos. Estas verdades pueden y han llegado a ser muy reconfortantes para mi en el pasado, pero hoy en día me detienen completamente y me parecen sumamente estresantes. Quizá deba recordar esto todos los días para mantenerme tranquilo, y de nueva cuenta, hacer lo mejor que esté en mis manos para seguir adelante. Independientemente de nuestra persona, tendremos que lidiar con cientos de factores ajenos a nosotros, totalmente fuera de nuestro control. Después de todo, esto será una nueva experiencia y siempre puede representar un pequeño escalón más, sin importar lo dolorosa que resulte la caída después de todo.

Estoy cansado de sentirme agotado, pero prefiero por mucho hacer algo, cualquier cosa, sin importar que esté muerto de miedo por lo que puede suceder mañana. No quiero quedarme quieto, paralizado por el pánico y la ansiedad que sólo han surgido por mi propia mano. Y por eso es que escribo esto: necesito, y deseo dar este pequeño paso adelante.

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