Días Laborales Parte 3

Días Laborales Parte 3

La última parte de mi experiencia laboral... ¿Corrí? ¿Lloré?... ¡Léanlo a continuación! :D

Por Saúl Hernández | 27 de Junio, 2017
Es malo cuando lo primero que piensas al despertar es decirle a tu compañero que no vuelvan el día siguiente al trabajo. En la situación en la que me hallaba consideré renunciar, ya que todo el asunto de la "empresa" era demasiado turbio como para ser ignorado. imagen Puntual y después de calmar un poco las ansias en el trayecto, arribé algo optimista, pensando que tal vez no sería tan insoportable el estar en ese sitio, ya que mi compañero, para ser honestos, era un buen elemento, además llegaría una nueva persona. Llamé a la puerta, nadie salió a recibirme y tras insistir un par de veces, una mujer desconocida; quien tenía una bata de baño como si recién hubiese salido de asearse, desde el segundo piso me lanzó las llaves para entrar, indicándome que le devolviera las llaves a la secretaria.

A diferencia del día anterior, la estancia se encontraba vacía, mi poco optimismo comenzó a bajar. Decidí terminar el compromiso que adquirí. Tras unos minutos de estar trabajando noté que habían cambiado mi mouse y teclado de la computadora donde me encontraba, ya que al teclado no le servían las teclas CRTL ni SHIFT derecho y el ratón tenía un falso contacto que hacía que el puntero se trabara, además, a la pantalla del equipo le faltaban tonalidades rojas. Decidí cambiar todas las partes en malas condiciones con un equipo que parecía estar en desuso a un lado mío.

Cuando ya todo estaba funcionando correctamente, la secretaría me preguntó por "A". Le comenté que yo sabía tanto como ella de él. Esperando los dos a que "A" llegara, apareció el jefe, quien me saludó y me dijo que me moviera de lugar para dejarle el lugar al compañero nuevo, así que me dispuse a hacerlo. También preguntó por mis avances en el proyecto que yo tenía entre manos, le expuse que pronto estaría listo y tendría que imprimirlo, a lo cual se limitó a decir que una vez finalizara saliera a comprar el material; me entregó un set de hojas especiales para imprimir circuitos. imagen Poco tiempo después de estar trabajando y con la secretaria fumando a un lado, el director bajó una vez más pero ahora con la señora que me había aventado las llaves más temprano ese mismo día. La presentó como su novia, diciendo que venía desde otro estado, también apareció el señor que merodeaba las instalaciones el día anterior. Después el jefe con su novia y el señor se fueron.

En ese tiempo, la secretaria preguntó nuevamente por "A", si podía llamarle, a lo que le respondí negativamente, ya que no contaba con saldo en ese momento, ella me dijo que había tratado de comunicarse con él, sin resultado. Después de insistir, una llamada entró.

- ¿Se encuentra "A"?... ¿Podría pasármelo?... Bueno, dígale que, si no va a volver al trabajo, que al menos avise, gracias.

Nos quedamos viendo.

- Sí, era él, pero dijo que no estaba – dijo tras unos segundos -, debió avisar que no volvería.

Yo me limité a asentir.

Terminé mi trabajo y pregunté si tenían impresora, la secretaria me dijo que sí, pero se presentó un nuevo problema: la calidad de impresión era fatal y no podía utilizarla. La única opción que tenía en aquel momento era salir a buscar un lugar donde imprimieran con impresoras láser. Específicamente estas porque tienen un método de diferente fijado que las impresoras de inyección de tinta por ello se utilizar para la creación de circuitos.

Mi aventura me llevó a 3 diferentes papelerías y un café internet sin ningún resultado.

Ya había pensado lo suficiente como para no querer regresar a ese lugar de trabajo, donde no se tenía ningún tipo de material para desarrollo, ni lo más mínimo que era una impresora con calidad decente.

A mi llegada a la oficina nuevamente, la secretaria decidió llevarme cerca de su casa; según ella, existía un lugar donde sacaban copias de una mayor calidad. Fuimos en el auto de la empresa, un automóvil descuidado y sin gasolina. En el establecimiento no pudieron cumplir mis exigencias con la calidad, pero está vez, fue por el mal manejo de sus equipos de impresión. De esa manera emprendimos otro viaje infructífero en busca de un lugar para imprimir. Nos resignamos a encontrar un lugar donde pudiera imprimir y regresamos a la oficina.

Después de unos minutos de estar en la oficina llegó el nuevo compañero a quien llamaré "Calabazín" para no delatar a Miguel c;

Calabazín se sentó a un lado de mío, para ese entonces, el jefe ya había regresado. Me informaron que volviera a cambiar mi equipo de cómputo de lugar. Para ese momento, el director se puso a "escombrar" los cubículos y a darnos material que utilizaríamos… que no era mucho, un cautín, desarmadores y un multímetro. Sin terminar su trabajo, nos dijo a Calabazín y a mí que seríamos los encargados de vender el prototipo, ya que le habían informado que "A" no volvería. Mis nervios comenzaron a incrementar, por lógica sería yo quien tendría que aprender el funcionamiento del prototipo incompleto. Mis sospechas fueron confirmadas.

Por lo poco que había alcanzado a escuchar el día anterior, se probaría un regulador, quien el jefe decía que no servía y "A" perjuraba que sí. Ahora, el mounstruo que tenía por director me dijo que usara el regulador, con un poco de miedo acepté. Calabazín me ayudó a probar el elemento electrónico. Para nuestra sorpresa se quemó el prototipo, esto fue debido a la mala información del regulador probado. Todos nos quedamos en silencio, entonces el director decidió que no podríamos vender esa cosa y que tendríamos que posponer la venta, a regañadientes.

Un poco decaído, me dispuse a cambiar todo lo que había quemado con ayuda de mi nuevo compañero. Después de unos minutos trabajando, decidí que era hora de salir a comer, sugiriéndole a Calabazín que me acompañara. Al salir le comenté todo lo del día anterior, agregando que ya no me sentía seguro de volver al día siguiente, pero que, si él me apoyaba en ese barco ya hundido, aguantaría la presión.

Mientras comíamos y dábamos nuestras impresiones de la empresa, comparamos el poco sueldo que nos ofrecieron; descubrí que a Calabazín le ofrecieron el mismo sueldo que a "A"; decidimos volver para averiguar cómo funcionaba y si podríamos repararlo.

A nuestra llegada, seguimos con la tarea de cambiar todo lo quemado, como si un proyecto escolar tuviera que entregarse al día siguiente. Un nuevo "cerebro" tuvo que ser programado y puesto de la misma manera que el anterior. En esa tarea, el jefe llamó por teléfono y para mi sorpresa pidió hablar con su hermano, el mismo con el que estaba trabajando en conjunto, el que subsidiaba todo en la empresa en la que me encontraba… Quien resultó ser el hermano maravilloso fue el sujeto viejo que nunca se presentó con nosotros.

Había tomado una decisión, no regresaría a ese lugar ya que nada me gustaba.

Seguí trabajando y le dije a Calabazín, en forma de mensaje de texto en nuestros celulares, que no habláramos de nuestra inconformidad cuando el hermano del dueño estuviera cerca. Él aceptó y seguimos enfocados en terminar nuestro trabajo.

Una hora antes de nuestra hora de salida, el prototipo ya servía… Bueno, realmente, sólo prendía, ya que yo no sabía cómo funcionaba, pero con la promesa de poder irnos a tiempo, le informamos al jefe nuestros avances quien decidió darnos una rápida capacitación del funcionamiento del aparato, explicando cómo y con qué funcionaba de una manera superficial. Tras media hora, sin tomar en cuenta su última decisión, el sujeto comentó que mañana se vendería el proyecto...

Nos dejó para que siguiéramos conociendo el funcionamiento de la aversión que teníamos entre manos. En mi descontento, le dije a Calabazín que a nuestra hora de salida dejaríamos el prototipo y que nos iríamos, ya que no era recomendable quedarnos más de la cuenta, menos con lo que tendríamos como pago.

La hora de la salida se avecinó, pero otro problema se presentó… Un mecanismo no funcionaba bien, pero pensé que Calabazín lo dejaría pasar y huiríamos del lugar para no volver. Mi sorpresa fue que Calabazín mencionó el error y el director tomó por hecho que nosotros nos quedaríamos a arreglarlo… Me disgusté, pero acepté ayudar a Calabazín, ya que mi pensamiento de no quedarme se incrementó. Eso sería lo último que haría en aquel lugar.

En el momento en que ya hacíamos horas extras, avisé a mi casa que llegaría tarde; incluso mi novia se molestó y preocupó que me negrearan.

Trabajando a marchas forzadas, Calabazín y yo comenzamos a armar el prototipo, hasta el punto que quedó listo para vender, sin embargo, este proceso no tardó ni media hora ni una hora, tardamos más de dos horas en dejarlo listo para vender. A lo que me refiero, es que hicimos que el prototipo sirviera, todo como debería y aparte ocultamos la maraña de cables en una caja, feo. Todo quedó resuelto para que se vendiera al siguiente día. En mi cabeza sólo circulaba la idea de volver a casa a descansar ya que pasaban de las 10 pm.

Todo estaba listo, pero por mi parte estaba destrozado. El jefe solamente nos sonrió y dijo que nos veíamos al día siguiente.

Salimos con lluvia y mi novia me llamó para preguntarme lo que había ocurrido. Contesté muy seco y le dije que hablaría con mi compañero. Mis siguientes palabras a Calabazín fueron: "El empleo es tuyo". Días Laborales Parte 3 - Power Items Calabazín no entendía a lo que me refería y le dije que no volvería al día siguiente. Él por su parte me dijo que había comentado la falla porque creyó que yo me quedaría y quería ayudarme un poco. Me reí, sobra decir que no pude enojarme ni molestarme con él. Me limité a darle un consejo muy sabio que me dieron a mi hace unos meses atrás. La actitud de Calabazín fue de mi agrado y, sinceramente, espero algún día poder trabajar con él.

En mi casa informé lo que me había sucedido y secundaron mi decisión de no volver. Al día siguiente llamé para decir que renunciaba.

Por último, déjenme darles el consejo que le di a Calabazín esa lluviosa noche de primavera:

"Si estás establecido en un trabajo, haz lo que tengas que hacer en el tiempo que tienes para trabajar, esfuérzate y entrégate… Pero no dejes de comer, de dormir o de pasar tiempo con tu familia o contigo mismo. Chamba siempre va a existir, si acabas hoy lo que te toca, siempre habrá algo nuevo que hacer, pero no des a cambio tu salud o tu bienestar por cumplirlo, la empresa no te lo agradecerá."

Pasen buena noche y recuerden, nunca dejen de comer por trabajar.

Aquí puedes encontrar la parte 1 y la parte 2 disponibles.

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