Reflexión de media noche: El consumismo en la Era de Ultron

Reflexión de media noche: El consumismo en la Era de Ultron

Esta ocasión toca hablar acerca de los hábitos económicos que adoptamos día tras día en la época actual, los cuales se pueden ver afectados dentro de una cultura materialista que nos invita a comprar cada vez más, incluso si en muchas ocasiones no lo necesitamos.
31 de Marzo, 2018 | Por Néstor García


Vasos: listo. Cubeta palomera: lista. Llavero: listo. Funko Pops (las ocho figuras, una no es suficiente): listo. Playera para el estreno: listo. Demás parafernalia que probablemente no volveré a tocar en la vida: lista. Ahh y los boletos del cine: listo. Hace algunos años, esta fue una de las situaciones que pasé: comprar más y más productos, porque "¡¡¡ES UNA EDICIÓN LIMITADA Y YA NO VA A REGRESAR!!!", y más tonterías que probablemente me dije en su momento. De aquella fecha al día de hoy, he tratado de reducir la cantidad de cosas que tengo, y el diciembre pasado, ciertos factores me hicieron reflexionar más sobre todo esto.

Hoy en día, vivimos rodeados de producciones con una calidad impecable, al menos a nivel técnico: apegándome a la industria del cine para este ejemplo, vienen a mi mente Jurassic World, Animales Fantásticos, La Liga de la Justicia, Star Wars, y el próximo evento inminente, Avengers: Infinity War. Sin embargo, de la mano vienen millones de productos más, marchando y esperando venderse como pan caliente, lo que equivale a vaciar nuestros bolsillos en un intento por adquirir ABSOLUTAMENTE TODO.

Llegué a comprar muchos cómics por el simple hecho de tener físicamente los libros; en ocasiones compré portadas variantes que realmente no ofrecían nada distinto al libro base, y a día de hoy, muchas ya no están conmigo.Recuerdo que en el pasado mundial de futbol, deseaba comprar el álbum físico de Panini para llenarlo en su totalidad. Apenas vi algunos partidos y como máximo conocía a un 10% de los jugadores convocados. Durante Avengers: Age of Ultron, deseaba conseguir los álbumes y llaveros que Sabritas y Sonrics llegó a vender, como un recuerdo de una película que, en retrospectiva, me pareció buena y nada más. Para Captain America: Civil War, deseaba comprar la colección completa de Funko Pop que salió, incluyendo a Giant Man, una figura para la que no tengo ni siquiera espacio. ¿Y qué iba a hacer con el resto de las figuras? Probablemente las hubiese acomodado de tal manera, que terminaría sacrificando un espacio que hoy uso para algunos libros y cómics que aún conservo, dejándolas acumulando polvo para volver a tocarlas hasta el día de hoy, a poco menos de un mes del estreno de Infinity War.

En el pasado, he obsequiado un par de figuras, libros y demás objetos a personas cercanas y queridas; sin embargo, estos objetos son más significativos para mi. Un libro que me acompañó durante momentos difíciles, una figura que me encantó por lo que representó para mi, un cómic con un gran valor emocional… Cuando pasan a manos de otra persona, siento que cobran incluso más valor para mi, incluso si ya no sé más que fue de ellos. Ya pude disfrutar en su momento de esos objetos, y me gusta la idea de compartirlos con alguien que podría otorgarles un valor igual al que les di en su momento.

Recuerdo una navidad en la que adquirí una edición de colección de Batman: Arkham Origins durante el mes de octubre. Esperé con ansias a que llegara el día de navidad, para poder abrir mi "auto-regalo". Cuando el día finalmente llegó, no pude evitar decirme que "este regalo se siente vacío". Disfruté del juego sin duda alguna, pasé varias horas de entretenimiento gracias a él, y encontré una gran historia ahí. ¿Pero para que quería una figura del Joker? Apenas tenía espacio para colocarla. Vendí la figura hace dos años, si mal no recuerdo, con todo y los "archivos clasificados" (papeles impresos) que venían en el paquete; con suerte alguien está disfrutando de ellos ahora, de verdad espero que sea así.

Durante el pasado mes de diciembre, en cara a un cambio inminente que se presentaría a inicios de año, y después de reflexionar sobre la última figura que adquirí como parte de una edición especial (Marvel Vs. Capcom Infinite, a un costo excesivo y de una calidad promedio), decidí finalmente vender mis figuras, esperando que alguien que encuentre más valor en ellas, pueda hacer mejor uso que el que yo les di, que fue simple decoración; además de esto, mi colección de libros comenzaba a quedarse sin espacio, y al cotejar las posibilidades, prefería mantener estos últimos en el librero (como debería de ser, supongo). No dediqué el tiempo para apreciar las figuras constantemente, pero quizá la siguiente persona sí lo hará, sean ahora parte de una colección, un intercambio, o quizá un regalo por las fechas decembrinas.

Y es que, realmente he tomado mucho aprecio por los obsequios que he podido recibir de vez en vez. A diferencia de mi situación con aquella figura del Joker, recibir un obsequio significa mucho para mi: me conmueve porque realmente es inesperado, y no tengo forma de agradecer por un detalle tan sincero y que termina siendo muy valioso. De cualquier modo, un obsequio para nada es necesario, pero siempre se agradece la intención.

Es difícil aceptar que he comprado muchas cosas que probablemente no he necesitado como en su momento me lo dije, o no he tenido el tiempo de disfrutarlas como quisiera, pero es necesario abrir los ojos para evitar que siga sucediendo. Por esta misma razón, en algunas de mis siguientes entradas comenzaré a hablar de algunas obras con meses o años de antigüedad; creo que el tiempo no debería ser un impedimento para comenzar a disfrutar de cualquier obra. Probablemente no hable de muchos videojuegos nuevos, quizá sí de algunos libros, series o películas, pero mientras haya algo interesante de que hablar, lo seguiré compartiendo en este grato espacio.

Cambiando el orden de la clásica frase, "el dinero es tiempo", por eso la invitación a cuidar bien de él, a llegar a un balance y no dirigirse a alguno de los extremos, porque en cualquier caso, estos pueden ser perjudiciales. Quizá no necesites otra figura, vaso, cubeta o cómic en estos momentos; en ocasiones un pequeño artículo o la simple experiencia puede ser más que suficiente (más aún si entra en precios estratosféricos), especialmente si te trae recuerdos de algún buen momento. Lo "limitado" del consumismo excesivo parece recaer hoy en día, en lo que seas capaz de adquirir. Quizá en unas semanas después, será un gasto que no habrá valido la pena y por el que estés arrepentido, como fue mi caso con aquella figura que me hizo decir "ya fue suficiente".

Sí, he dicho a algunos amigos que quiero llenar el nuevo álbum del mundial y que quiero dos nuevas playeras de Avengers, pero creo que ya es más una burla hacia esos gastos del pasado y lo ridículo que sería para mi comprar algo de eso ahora, porque no quiero caer nuevamente en este error: ya tengo suficiente ahora, quizá en el futuro adquiera algo, pero ahora estoy bien así. ¿Sabes qué es lo peor? No me gusta tanto el fútbol, ni la mayoría de los productos de los Vengadores...

Espero ser más consciente de que no necesito tantas cosas como en ocasiones me mentí en el pasado, por el simple hecho de que cualquier exceso es siempre algo que puede terminar mal, sin importar si sean mil videojuegos, mil vasos de refresco, o mil figuras de plástico de "edición limitada".

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