Reflexión de media noche: Un último aliento

Reflexión de media noche: Un último aliento

Tan sólo me dirigía en dirección a algún lugar dentro de esta gran ciudad. Y repentinamente, encontré una pequeña rivera carmesí en mi camino. Trato de recordar, con esfuerzo, si había presenciado algo así en el pasado. Y lamentablemente, me digo que no... no había visto algo así en mi vida.
01 de Diciembre, 2017 | Por Néstor García


Continué caminando, sin dar crédito a lo que mis ojos veían. No veía cuerpo alguno; "quizá fue un accidente nada más". Tan solo quería engañarme, o pensar que las cosas estaban mejor de lo que podía ver. Una ilusión de indulto, esperando que quizá todo estuviese mejor. Y unos metros más adelante, gente reunida, alrededor de alguien que minutos atrás, al igual que tú y yo, se dirigía a algún lugar. ¿Quién habrá sido? ¿Cómo habría vivido? ¿Cómo sucedió? ¿Por qué sucedió, y por qué a él?

Preguntas comienzan a invadir mi mente, mientras un sentimiento de desolación se vuelve mi compañía en ese instante, creciendo: el recuerdo de la fragilidad de la vida se hace presente nuevamente. Y desde hace un buen tiempo, ese recuerdo se presenta con más frecuencia en mi vida conforme avanza el tiempo. Tan sólo unas horas atrás estaba todo bien, una atmósfera amena, dando comienzo al último mes de este año 2017. Y ahora estaba frente a una persona, lamentando profundamente su partida, sin siquiera haber tenido la oportunidad de haberlo conocido en vida, pero entendiendo completamente lo terrible de esta situación

Hoy llegó diciembre, mes donde se celebra una de las tradiciones con más fuerza que la humanidad haya fomentado hasta nuestros tiempos: la navidad. Ciertamente, estas fechas se han enfocado desde hace años, en nuestra cultura, en un consumismo en ocasiones desmedido, pero más allá de hablar sobre esto, personalmente he encontrado en estas fechas, los más necesarios momentos de reflexión en mi vida. No siempre serán agradables. E incluso, ciertas situaciones me hacían sentir apatía por estas fechas. Pero hoy, después de un par de fuertes caídas, quizá con un poco más de madurez y más comprensión sobre el extraño, maravilloso y aleatorio universo que nos rodea, no podría estar más agradecido de estar vivo en este preciso instante.

Presenciar esto es algo que no esperaba en lo absoluto. Es curioso. El día de hoy pensaba tomar una ruta distinta a la que finalmente tomé. Pero ciertas condiciones se dieron, y heme ahí, caminando, aterrado, con un súbito vacío. Continué caminando, por respeto, pienso, hacia aquella persona que ya no estaba más con nosotros. "Descanse en paz": una frase difícil de escuchar. En ocasiones, difícil de pronunciar. Y en algunos de los peores momentos que cualquiera de nosotros podría atravesar, difícil de aceptar.

Continuo. Puedo sentir mis ojos totalmente abiertos. Apenas parpadeo. El frío que sentí apenas salir del metro se había ido. Y me sigo preguntando, ¿por qué? No logro encontrar respuesta. El mundo en el que vivimos es injusto, y no digo esto por la vida que me ha tocado vivir; lo digo por las tragedias que muchas personas más allá de nosotros, han sufrido en su vida. En ocasiones, causadas por la delincuencia; en otras, algún accidente. Y en muchas más, debido a alguna causa totalmente aleatoria, fuera de las manos, fuera del control de cualquiera de nosotros.

Recuerdo entonces que el control que tenemos sobre nuestras vidas, es quizá inexistente. En cualquier momento, eventos fuera de nuestra alcance ocurren, y nos arrastran consigo. Ya sean pequeñeces, o grandes tragedias. ¿Control?

Y finalmente, charlo conmigo: "realmente no tenemos control". Lo sé. Sé que podemos controlar apenas una fracción de los eventos que suceden a nuestro alrededor. Que hay ocasiones imposibles de controlar. Pero también sé que sigue siendo difícil aceptarlo con paz y tranquilidad, es difícil entender que esa manta en el suelo cubre el cuerpo de una vida más que ha partido. Es muy difícil entenderlo.

Por favor, cuiden mucho de ustedes y de su familia siempre, vayan con cuidado por su camino, consideren el perdón hacia otros y hacia uno mismo, y disfruten del tiempo que tienen con ustedes y quienes los rodean. Estas fechas me recuerdan que no hay nada más valioso que poder estar vivo el día de hoy. Y este evento, como algunos más en el pasado, me recuerda el hecho de que realmente no tenemos algo seguro mientras sigamos aquí. Ni siquiera la vida misma.

- Dedicado a todos aquellos que ya no están a nuestro lado y dieron lo mejor de sí mismos por nosotros.

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