Reflexión de media noche: Devorados por la violencia

Reflexión de media noche: Devorados por la violencia

Desde nuestro nacimiento como especie, la sociedad en general se ha visto envuelta por una criatura capaz de sembrar un miedo desgarrador, lamentablemente potenciada en la actualidad: la violencia. Por desgracia, esta fuerza imparable continua silenciando las voces y los corazones de miles de personas día tras día.
25 de Noviembre, 2017 | Por Néstor García


La violencia. Hablar sobre este tema es difícil, y más aún con las divergencias que ciertos sectores de la población siguen presentando al respecto a día de hoy. Con esta reflexión, quiero compartir algunos de mis pensamientos, incluso si son contados en esta ocasión y momento; este tema llevaba un par de meses pendiente, pero finalmente está aquí.

En alguna ocasión, una semana previo al sismo del 19S aproximadamente, charlaba con un amigo sobre los casos de homicidios y feminicidios que recientemente habían sido informados en distintos portales de noticias; el caso que más tenía en mente, en ese entonces, fue la terrible noticia del fallecimiento de Mara Castilla. Algún par de teorías surgieron con distintos perpetradores de los hechos. Pero el punto sobre el que charlamos entonces era otro: "¿Qué está pasando hoy en día para que las personas decidan cometer este tipo de acciones con más y más frecuencia?"

Netflix lanzó el pasado mes de septiembre una serie que me ha parecido bastante interesante al respecto, incluso si aún no tengo la oportunidad de verla: Mindhunter. Dicha serie se enfoca en el aspecto psicológico de ciertos asesinos en serie, durante la década de 1970. "Es como si ya no supiéramos que motiva a la gente a matarse entre sí". Esta frase resonó mucho en mi, porque realmente escapa de mi comprensión el hecho de considerar aceptables los diversos crímenes y muertes que son atentados contra la humanidad. "¿Para qué persona, estas ideas son siquiera consideradas y vistas con buenos ojos?", pensaba.

El mundo no es perfecto. Jamás lo será. Pero aún así, como miembros de una sociedad, todos cargamos con la responsabilidad de vivir y convivir sanamente entre nosotros, con total respeto por algo tan elemental como la vida de otra persona. La presencia tan irresponsable y desinteresada que el gobierno mayormente tiene en nuestra sociedad es parcialmente responsable. Pero más allá de esto, ¿qué esta sucediendo con nosotros como comunidad? La violencia se presenta con más fuerza día a día, se está normalizando más y más cada día que pasa. No hace distinciones.

En alguna ocasión, mientras esperaba en una estación del metro de esta gran ciudad, un hombre de quizá 30 y tantos años, me abordó en el anden; lo primero que pensé es que quizá querría robar mi celular, y después de unos segundos, se me ocurrió que podría estar buscando dirección para llegar a su destino. Desgraciadamente no fue así: buscaba charlar conmigo, en una experiencia que resultó bastante molesta debido a sus actitudes y preguntas, llegando a caer en varios insultos contra mi, el ridículo y el sinsentido.

Trataré de recordar un momento en particular de la mejor manera posible...

- "... Una persona que ha matado, ¿crees que se va al cielo?"
- "No creo en eso."
- "¿Crees que se vaya al Valhalla?"
- "No creo en eso..."
- "¿Entonces crees que no habría consecuencias si alguien hace algo así?"
- "¡Pero vives como parte de una sociedad, tus acciones claro que van a tener consecuencias aquí! ¡¿Te parece poco?!"

Prosiguió con otra pregunta y no pude decir más del tema; de mi parte, estaba siendo sincero con mis palabras. ¡Realmente ocurrirán consecuencias si alguien decide hacer una atrocidad así!, pero peor aún, ¿cómo podrías no sentir alguna clase de remordimiento al lastimar a otra persona? ¿Crees que esto sólo es importante bajo la condición de que hay un paraíso o un infierno después de nuestro paso por este mundo? ¡¿Dónde están tu maldita consciencia y tus valores?! Cuando me retiré minutos después, cansado de su charla y ocupado por mi bienestar, sólo alcancé a escuchar "¡es una broma wey, hubieras visto tu cara! ¡Jajajaja!"

Desde hace un par de años, la vida para mi se ha vuelto lo más valioso que puede existir en este mundo. Fuera de lo obvio de esta oración, la oportunidad de caminar, convivir con otras personas, especies y nuestro entorno, crecer, correr, reír, amar, respirar... no hay nada que pueda compararse con esto. Y la única manera en que podemos experimentar alguna de estas experiencias, es estando vivos.

El doctor Viktor Frankl lo mencionó: en el mundo hay personas decentes e indecentes, y ningún grupo queda excluido el uno del otro. Miles de obras han trabajado con estos temas, buscando criticar un sistema corrupto a través de increíbles obras que agradezco de corazón. ¿Pero qué hacer cuando hay personas que ven esto como una simple acción? ¿Qué hacer si el pensamiento general está dirigido a buscar una justificación de lo sucedido? ¿Qué hacer cuando las personas que hacen esto tienen un pensamiento totalmente radical, cuando por más palabras que sean dichas, ellos no puedan entender las consecuencias de sus acciones? ¿Cómo puedo estar tan seguro de que mi forma de actuar no está fomentando la propagación de ese mismo tren de pensamiento?

La violencia ha golpeado a mi familia en vida en un par de ocasiones. Conocer estas experiencias me ha quebrado, me pone a pensar mucho más de lo normal, me recuerda el valor de la vida que tengo, y ciertamente, agradezco seguir en estos lares. La violencia me ha golpeado en un par de ocasiones. Afortunadamente, sigo aquí. Pero las duda vuelven en cualquier día, en cualquier segundo; las dudas vuelven en este instante: ¿Qué podemos hacer para realmente mermar el poder de esta bestia? ¿Por qué nuestros semejantes le otorgan un espacio en su vida cotidiana, a cambio de qué? ¿Por cuánto tiempo estaremos a salvo de esta violencia incontenible?

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