Reflexión de media noche: No es suficiente

Reflexión de media noche: No es suficiente

En ocasiones, nos encontramos con situaciones que nos superan ampliamente, física, espiritual, mentalmente... tu decisión. Y muy a menudo, escuchamos historias donde una persona sobrepasa sus límites, vence el desafío y realiza un grandioso trabajo que salva el día. Esta reflexión involucra una excepción, para bien y para mal.
21 de Noviembre, 2017 | Por Néstor García


Hace un mes aproximadamente, me vi envuelto en una situación que sobrepasó ampliamente mis habilidades, charlando desde un punto de vista más técnico. Con un sentido de urgencia, contrarreloj, y con la necesidad de poder comprender el problema ante mi, traté de hacer todo lo posible para lidiar con este problema del mejor modo posible. De cierto modo, ahora era responsable por un problema que había llegado de la nada, y que requería una pronta solución.

Día tras día, traté de comprender lo más rápido posible su entorno, esperando así encontrar una solución pronta. Pero me fue difícil. Muy difícil. Bastante difícil. Y así, hora tras hora sentí una ansiedad que trataba de mantener bajo control; funcionaba a momentos, hasta que era recordado de cosas que debería estar haciendo y que había pasado por alto completamente. Dedicando unos cuantos minutos para apresurarme con esos pequeños pendientes, procuraba hacerlos a la brevedad posible. Contrario a ser una ayuda para despejar mi mente, el problema requería un análisis extensivo, y terminaba por perjudicarme, al comenzar a confundir las cosas. Los días siguieron, y comencé a dedicar más tiempo por tratar de entender el problema; a descuidar mi alimentación y optar por opciones más rápidas, que me permitiesen mantenerme conectado; a descuidar mi rutina de ejercicio que, aunque no será la más pesada, ciertamente me ha ayudado a fortalecer mi cuerpo y mente, ayudándome a despejarme y en general mantenerme en balance; descuidé algunas relaciones personales gracias a la actitud que traía conmigo, la cual estoy seguro, debió parecerle una completa molestia a más de uno. Comencé con actitudes pesimistas constantes, pues aunque en ocasiones daba con una opción para resolver una parte del problema, el tiempo que requería de mi era exageradamente alto. Ouch.

Las cosas no fueron bien, y esto se repitió constantemente. Quizá en la tercera semana, decidí tomar un enfoque más resignado, y seguir dando lo mejor posible en espera de solucionar, al menos, un poco del problema. Me tomó algo de tiempo darme cuenta que el sentido de urgencia que me había planteado ayudaba realmente muy poco. Desgraciadamente, no estoy tan seguro de que esa resignación llegase para relajarme del todo, sino más bien, para aceptar la situación y mi condición dentro de la misma. Recuerdo ahora las palabras que un excelente profesor alguna vez nos dijo, durante un examen que más tarde sabría que había reprobado: "reconozcan la derrota cuando la vean a los ojos". Y así es como me sentía, derrotado.

El problema en cuestión no sólo presentó un reto tremendo, sino que también, me hizo cuestionar mis capacidades y mi (falta de) habilidades para lidiar con una situación así. Diré que, a pesar de haber nacido de un aspecto técnico, este dilema me dejó en una situación bastante vulnerable. Me ganó sin más. No debería ser un problema difícil para muchas personas; pero tenía que aceptar que, en ese momento, era un enigma para mi.

Situaciones así vivimos en un día cualquiera; desgraciadamente, dejé que esto escapara de mis manos, y tardé mucho en reaccionar. De un modo u otro, el problema quizá pudo haberme afectado mucho menos tomando un postura más resiliente, porque es un hecho: este problema me superó ampliamente, sin el menor esfuerzo.

Y a pesar de ser en una de las situaciones más frustrantes que he vivido al día de hoy (porque sí, la frustración fue el pilar principal: no estaba envuelto en dolor o desesperanza, simple frustración), también la considero como una de las lecciones más importantes que he experimentado al día de hoy. Como si fuese un bosque, la única forma de avanzar era a través del mismo. Ahora, en mayor medida, recuerdo que me falta mucha preparación y que quizá, pueda encontrarme con un problema así en un futuro nuevamente. Aún queda mucho por aprender, y con suerte, eso haré: seguir aprendiendo.

Es curioso que un problema me haya dejado en un estado tan deficiente y aún así, esté pensando esto; sólo espero en el corto plazo no volver a encontrarme con algo así, por favor. Si estás atravesando una situación similar, te deseo el mejor de los éxitos: sin importar los resultados que obtengas, espero que tu experiencia te sirva para seguir creciendo. Y si corres la misma suerte que un servidor, ojalá no cometas los errores innecesarios que cometí en su momento. Podrá ser frustrante, pero podemos aprender un par de lecciones muy valiosas aquí, y trabajar para mantenerlas presentes con nosotros. Y vaya que las tendré presentes por un buen tiempo...

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