Reflexión de media noche: La fuerza que rodea a la fragilidad

Reflexión de media noche: La fuerza que rodea a la fragilidad

Han ocurrido un par de eventos bastante desafortunados en días muy recientes en México. Quiero tomar un poco de tiempo para reflexionar sobre ellos; con todo lo que ha ocurrido, es más que necesario poder pensar sobre todo esto.
18 de Septiembre, 2017 | Por Néstor García

El jueves 7 de septiembre, un terremoto con una magnitud de 8.2 grados afectó a Guatemala, El Salvador, Honduras y México, con grados de daño variables entre regiones. Tenía pesado escribir un relato con ayuda de este evento, pero al final, decidí guardar esa idea, especialmente después de leer sobre las pérdidas sufridas en otros lados del país.

Realmente nos fue bien a quienes radicamos en la Ciudad de México, a quienes publicamos y compartimos memes, a quienes podemos decir "sí se sintió fuerte". Entiendo que en un inicio, para poder lidiar con este terrible evento, una parte de la población decidimos acudir a mecanismos de defensa que nos ayudaran a salir de la idea de la inconsistencia de nuestras vidas en ese momento. Es fácil a veces imaginarse siendo aquella persona que, con voluntad y fuerza, logra salir adelante, ayudando y rescatando a la gente a su alrededor; es más fácil no imaginar nada de esto y simplemente seguir adelante. Esa es la parte sencilla. ¿Pero que tan fácil podría ser imaginarnos siendo parte de las personas que claman por ayuda? ¿Que tan sencillo es decir "hasta aquí llegué", con todo lo que eso implicaría?

En aquella noche, pensé en que sí, ese podría ser el último día que estuviese con vida aquí; las sensaciones de movimiento eran algo inusual durante mis 27 años de vida. Y no escribo esto hoy con la intención de ser negativo, sino para tener un breve instante de reflexión y considerar que realmente somos tan frágiles que, en cualquier momento, en la situación menos esperada, podemos despedirnos de la vida que conocemos hasta ahora. La perspectiva del relato que deseaba hacer era colocar a una variedad de personas con problemas quizá no tan graves, quizá superficiales, como los que podemos enfrentar en un día cualquiera, para que, repentinamente, ese evento se presentara y les mostrara a la cara que sí, podrías haber hecho miles de planes para un futuro, pero vivimos en un mundo terriblemente injusto donde todo puede terminar en un segundo. Somos parte de un azar infinito que rige nuestras vidas en cierta medida, desde el simple hecho de ser nosotros quienes tenemos el consciente y la capacidad de pensar sobre esto, de poder leer y comprender palabras como las aquí escritas. Al ser parte de ese sistema imperfecto, estamos básicamente en un juego constante, donde en cualquier momento, podemos retirarnos.

La invitación finalmente, era a la reflexión: en ocasiones no nos damos la oportunidad de cambiar rutinas o aspectos que son destructivos, para nosotros o aquello y aquellos que nos rodean. "Ya mañana". Y el mañana siempre está a un día de distancia. Para algunos de nosotros, será un proceso que podemos afrontar de una manera sencilla; para algunos otros, no nos será tan fácil. Hasta aquí, podemos alcanzar los cambios y conclusiones personales que tanto buscamos. Pero falta algo más, incluso, más importante.

Todos nosotros formamos parte de una comunidad. Algunos de nosotros quizá sólo hayamos pasado por un susto, o quizá decidimos publicar bromas al respecto para relajarnos, o algo más. Pero creo que el respeto y la solidaridad con nuestra familia que pasa por una situación inhumana, donde han perdido todo lo que en su momento pudieron llamar hogar, y que hoy en día, apenas cuentan con una muda de ropa y con suerte, una comida, es más que necesario; no importando el país, nacionalidad, o algún otro factor.

Quizá esto suene como una nota moralina, quizá así me parezca en un tiempo a mi también, pero he tratado de escribirla con lo que pienso y siento en este momento, días después de aquel trágico evento que, por suerte, no afectó a las personas que conozco. No te pido que me creas o confíes en mis palabras, ni que estés de acuerdo conmigo. Nada de eso.

Esta pequeña entrada es tan solo una reflexión que he deseado escribir hoy, y quiero compartirla contigo. Si te sirve o no de algo, ya no depende de mi. Pero claro que, si quieres compartir tu punto de vista, estaré atento a escucharte o leerte.

Porque sí, entiendo los cientos de imágenes que se preguntan porque debemos ayudar y aportar en esta situación, cuando el gobierno de México ya había ofrecido ayuda a otro país debido a catástrofes naturales diferentes; y creo que mi única respuesta es que no debes hacerlo. No debes hacer nada de eso si realmente no lo deseas. Tienes la opción de decidir con base en tus argumentos, y cualquiera opción que elijas, es respetable.

Personalmente, ver a todas las "figuras" que buscan crear una imagen política favorable me parece reprobable. Pero en esta ocasión hay vidas en juego. Independientemente de la capacidad de respuesta del gobierno ante este tipo de crisis, la cual, en ocasiones, pareciera no estar a la altura de la situación, quizá nosotros, aquellos que menos sufrimos ese fatídico jueves, tengamos la oportunidad de aportar al menos un poco. No es nuestra obligación, pero tenemos la opción de cargar esta responsabilidad sobre nuestros hombros, por un bien mayor, por una situación que lo amerita completamente. La decisión que tomemos depende de cada uno de nosotros: los resultados y acciones visibles que ocurran, dependerán de la unión de nuestros esfuerzos como una comunidad. Y estos van a perjudicar o mejorar las condiciones actuales. Podemos ser frágiles ante la naturaleza, y a la vez, podemos ser fuertes, con acciones que ayuden a nuestra familia, sin importar lo pequeñas que podamos creer que son.

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