Reflexión de media noche: '¿Te veías aquí hace cinco años?'

Reflexión de media noche: '¿Te veías aquí hace cinco años?'

Rescatamos una reflexión de media noche, involucrando el pasado, presente y futuro de nuestra persona, pero quizá más importante: ¿cómo nos sentimos al respecto? Aquí una de un millón de opiniones más sobre este grandioso tema de discusión
13 de Agosto, 2017 | Por Néstor García


Hace un par de semanas, en un breve momento en camino a algún lugar, de la nada se me ocurrió esa pregunta. La respuesta llegó al instante: no. Muchas cosas han cambiado desde hace 5 años, no sólo en mi vida, también en la de muchas personas cercanas, conocidas desde hace años o con algunos meses apenas. Y la respuesta siempre es la misma.

En ocasiones, es común ser cuestionado sobre dónde te ves en un par de años, ya que ayuda a tener una cierto idea sobre lo que queremos lograr y cómo pensamos alcanzarlo. Mayormente, he escuchado esa pregunta en ambientes donde la búsqueda de un objetivo es diaria. ¿Pero preguntarse a uno mismo si estás donde lo habías pensado hace unos años? ¿Si las cosas han resultado como las pensaste entonces? Y quizá lo más importante: ¿Cómo te sientes contigo estando aquí ahora?

La respuesta de todas las personas con las que charlé fue un rotundo "no". Sin pensar o analizar más de lo debido, sin buscar una justificación sobre la razón de esto. Recibí una respuesta breve y sincera, y no podría estar más agradecido por ello.

En algunas ocasiones, procedíamos a discutir sobre cómo es que realmente ninguno de nosotros tiene idea de cómo es que lleva su vida, ni en ese entonces, ni hoy en día. Simplemente tratamos de salir adelante tomando decisiones que nos ayuden a vivir como deseamos hacerlo, y esperando siempre lo mejor.

Y es común siempre esperar lo mejor. No esperaría que algo malo le pase a cualquier persona, conocida o no, ni a mi mismo. Pero siempre suceden cosas así, ¿no? Siempre estamos rodeados de cosas "buenas" y cosas "malas"; hoy en día, me atrevo a reformular esto para mi, y decir que simplemente vivimos nuestras vidas, sin necesariamente considerar todo como parte de un bien o un mal, sino dentro de un espectro de grises, donde incluso el día más oscuro termina por dejarnos una valiosa lección.

Quizá no te han preguntado recientemente esto, pero de ser así, quiero invitarte a tomar un par de minutos de tu día para reflexionar al respecto. Nunca está de más echar un vistazo atrás para ver si es que vamos recorriendo el camino que cada uno considera adecuado para sí mismo, o si quizá podríamos usar un poco de ayuda de nuestra familia o alguna persona más que pueda echarnos una mano; especialmente un poco de reflexión y claridad de nosotros mismos.

Me costó un poco de trabajo darme cuenta de lo que quería escribir, hasta hace unos minutos (siendo las 11:17 PM del sábado 8 de abril del año en curso) que escuché un buen tema que me ayudó a aclarar mi mente. La razón de esta pregunta, más que congratularse o lamentarse, por lo que está o no está, es la de quizá generar una reflexión como la que tuve aquel día: "¿Estoy caminando en la ruta que quiero? ¿De verdad estoy viviendo con valores que signifiquen algo para mi, que me ayuden a llevar no una vida respetable para otros, sino honorable para mi, y más aún, esos valores los he tomado por decisión propia? ¿Cómo he tratado a mi familia, a mi comunidad, en las ocasiones que se me ha presentado la oportunidad? ¿Me siento en paz con mi vida hasta ahora?"

Sé que, en mi caso, las cosas no han salido como he deseado desde siempre. Pero eso no significa que haya pasado siempre por cosas desagradables, ni que aquellas situaciones que son así no me han dejado algo; incluso si mi criterio era mucho más reducido hace años, (del mismo modo que espero pensar en un par de años más sobre mi criterio actual), he tratado de andar por la ruta que he querido para mi, quizá hoy en día mucho más que antes, donde sentía una especie de disociación en mi forma de ser, especialmente en la importancia que daba a otras opiniones sobre mi persona, la culpa cargada por errores cometidos y mi forma de verme, la cual terminaba siendo moldeada por factores externos y por lo tanto, no terminaba por ser natural.

Es curioso, pero creo que varias de las cosas que pasé, para muchas personas apenas serían notorias, y comento esto porque en las ocasiones que charlaba al respecto, de algún modo u otro terminaban por comentarme esto. En alguna grandiosa conversación con una buena amiga hace ya unos años, recuerdo haber comentado que de algún modo terminaba por "potenciar" ciertos momentos que atravesaba, y esto va más de la mano con los momentos desagradables, sin importar lo pequeños que fueran; como resultado, reflexionaba mucho más al respecto de los errores o fallas que me ocurrían o cometía. Me preguntó si estaría en donde estaba en ese entonces si quitara ese elemento de mi vida, y le contesté que no lo sabía... para después de un breve instante, terminar por decir que "creo que no. No creo que sería como soy ahora de no ser por todo eso".

No me imagino hoy en día pedir una vida fácil o sencilla, como hace muchos años pensaba; en una vida sin mayores preocupaciones y mayormente llena de paz y tranquilidad. Como alguna vez lo dijo Bruce Lee, "No pidas por una vida fácil, pide por la fuerza para afrontar una vida difícil". Hoy en día, creo que la felicidad, la tristeza, la molestia, la pena y demás emociones, conviven como parte de un mismo entorno. Remover una de ellas podría traer efectos totalmente contrarios a los que esperaría, ¿quizá terminando por vivir de una manera falsa o artificial? Pero puedo optar por llevar un balance más saludable de todos esos sentimientos y emociones.

Sé que vienen en camino días de altibajos, y como lo he leído, escuchado y vivido en toda mi vida, vivimos yendo de colinas a valles, en un ciclo perpetuo. No creo que me gustaría vivir una vida donde solo pueda recorrer una ruta u otra. Este ciclo tiene una gran belleza que no puede ser apreciada sin conocerlo por completo, porque he aprendido de los momentos menos agradables de mi vida para forjar un poco de mi persona, en un intento por vivir apegado a lo que creo: siendo sincero conmigo, sin tratar de ser alguien que no soy sólo para agradarle a otras personas. Vivo dando lo mejor para ser sincero conmigo y en ocasiones, termino por conectar con otras personas; y es así como estas conversaciones nacen.
"The Man Who Sold The World", escrita por David Bowie e interpretada por Midge Ure, terminó por ayudarme a forjar parte de mi. ¿Por qué es una de mis canciones predilectas al día de hoy? Espero las palabras del gran David Bowie puedan ayudarme a responder no solo esto, sino darte otra perspectiva de mi pensamiento actual:

"Creo que escribí esta canción porque había una parte de mi que estaba buscando. Quizá ahora que me siento más cómodo con la manera en que vivo mi vida y mi estado mental, y mi estado espiritual, como sea, quizá siento que hay una especie de unión ahora. Esa canción para mi siempre ejemplificó el cómo te sientes cuando eres joven, cuando sabes que hay una parte de ti que no ha terminado de encajar aún. Tienes esta gran búsqueda, esta gran necesidad de descubrir quién eres realmente."

Hoy en día no estoy seguro de quién soy realmente. Pero me alegra tener la oportunidad de irlo descubriendo día a día, un paso a la vez. Espero que este breve texto pueda invitarte a ese espacio de cuestionamiento interno, y más allá de los sentimientos y la reflexión que puedan surgir en ti, quizá las palabras de Saitama (que primeramente escribí en el tema de One Punch Man) puedan ayudarte a recordar que no estamos solos, que aún tenemos tiempo y más importante, nuestra mayor capacidad:

"La capacidad de cambiarte a ti mismo es la mayor fuerza de la humanidad."

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