Luces brillantes, aún en la muerte

Luces brillantes, aún en la muerte

Uno de los momentos notablemente más difíciles en la saga Metal Gear Solid para un servidor, se hace presente en la misión 43 de 'The Phantom Pain': Luces brillantes, aún en la muerte. Su dificultad, sin embargo, radica en la carga física y emocional experimentada por Venom Snake, protagonista principal del juego, así como para la persona que toma su rol, en una breve pero terrible tragedia. ¿La venganza se vuelve la única opción?
31 de Julio, 2017 | Por Néstor García


Antecedentes: El dolor fantasma

Lanzado en el año 2015, "Metal Gear Solid V: The Phantom Pain" es la última colaboración realizada entre Konami y Kojima Productions, con Hideo Kojima como director del título.
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El videojuego tuvo una recepción mayormente positiva con respecto a su apartado técnico; sin embargo, también recibió críticas con respecto a ciertos elementos de la historia, tal como el hecho de que su protagonista, Venom Snake/Punished Snake, no hablase durante la mayor parte del juego (con excepción de las cintas de audio que obteníamos a lo largo del juego), y que este no fuese terminado en su totalidad (con el capítulo "Reino de las moscas" únicamente mostrado como un concepto adicional en una edición especial del juego).

Personalmente, aprecio mucho mi experiencia con el título; a pesar de dejar en ocasiones, más preguntas que respuestas, su desarrollo fue de mi completo agrado. Con una gran variedad de temas y dilemas interesantes, especialmente vinculados con las palabras y el lenguaje como forma de destrucción, así como también una lucha por alcanzar la paz, no únicamente en escala global, sino personal, Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, marcó un momento muy importante para mi por muchas razones. No era un videojuego más, ni únicamente una gran historia: se volvió un pilar fundamental para un servidor.

Posibles spoilers a continuación; si estás jugando este título, recomiendo regreses una vez hayas atravesado esta misión, para no arruinar tu experiencia y poder compartir contigo mi personal punto de vista.

Todos ustedes son diamantes

Se nos presenta una emergencia en nuestra Base Madre: una infección ha causado muchas bajas de vuelta en casa. A pesar de que un equipo de rescate fue enviado, no ha regresado de la plataforma en cuarentena. Aún con un comando de respaldo listo para partir, Venom Snake (también conocido como Venom Snake o Big Boss) decide encargarse de la misión personalmente. Miller, subcomandante de los Diamond Dogs, no está de acuerdo con esta idea.

- Iré solo.
- Boss, pero que estás... eso no es necesario.
- No podemos permitirnos perder a alguien más.
- ¡No tenemos idea de lo que está ocurriendo ahí dentro!
- Exacto. Cualquiera que siga con vida está en su punto de quiebre. Lo último que necesitamos es otra unidad de asalto. No puedo imaginar como reaccionarán.
- ... Bien. Primero, revisa cuanto se ha esparcido la infección. El rescate viene después - cuando sepamos la situación.
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La tensión comienza incluso previo al despliegue de la misión. Además del momento previo, observamos a continuación señales de video con la terrible situación que ocurre en la base de cuarentena. A diferencia de otras misiones (donde podemos elegir armamento no letal para trabajar y así no causar pérdida alguna), no tenemos la opción de elegir nuestro equipo, por lo que llevamos armas letales como único recurso.

A lo largo del juego, hasta este punto, vemos que Snake da a sus camaradas un gran valor: los ve y los considera una familia, su familia. Sabe que está luchando a su lado por un ideal mucho más grande que cualquiera de ellos. Lucha para crear un mejor mañana para todos ellos, y para futuras generaciones. Muy similar a Solid Snake en Metal Gear Solid 2, Venom lucha por conseguir paz, y en el caso de su persona, finalmente deshacerse del demonio que lleva consigo: un Snake bañado en sangre ajena, incapaz de ser removida y que únicamente podremos presenciar si realizamos demasiadas acciones que perjudiquen a la humanidad y nuestro entorno, las cuales pueden culminar en la creación y el despliegue de un arma nuclear. Así pues, lo que Venom desea es evitar más pérdidas e ir personalmente, para poder terminar con esta situación. No más sacrificios.

Adentrándonos en un ambiente de horror puro, comenzamos a investigar el lugar y ver nuestras opciones. Si alguna persona del equipo está infectada, lo único que podremos hacer es "terminar con su miseria". No hay cura para esta infección, y en caso de esparcirse, causará una terrible pandemia.
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Recorriendo piso por piso de la plataforma, no podemos sino sentirnos horrorizados por lo que observamos: además de las fuertes escenas que presenciamos, la impotencia de no poder ayudar en lo absoluto aumenta más nuestra inmersión en la situación. No cabe duda de que el equipo sabía exactamente qué botones deseaba presionar, especialmente porque al visitar nuestra base entre misiones, solíamos ver a nuestro equipo mientras seguía creciendo. La sola presencia de Big Boss aumentaba la fuerza de los Diamond Dogs, en sentido figurado y literal dentro del juego.

La primera vez que jugué esta misión (y hasta hoy, solo ha sido esa ocasión), tomé un tiempo considerable para poder completarla. Conforme iba avanzando, la situación solo empeoraba y las consecuencias se tornaban aún más trágicas.
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Una vez que descubrimos que nuestro equipo está totalmente infectado, tendremos que acabar con su sufrimiento. Y cual fuese nuestra conciencia en ese momento, escuchamos a miembros de Diamond Dogs, con todo tipo de argumentos para ayudar a justificar y condenar nuestras acciones.

"Tienes que disparar, ¡no podemos dejarlos salir!”

"¡Ese no es el Boss que conocí!"

"¡Dispara Snake! ¡Si no lo haces, tendremos que incendiar el lugar!"

Y conforme avanzamos, poco a poco, nuestros soldados entienden la situación: saben que no hay nada más.

De pasar a la defensiva y atacarnos, llegará un instante en el que ellos nos pedirán terminar con su sufrimiento. Y es en este momento que piensas que siempre hay otra opción. La ha habido antes, ¿por qué no ahora? Estamos en una (des)ilusión de indulto.

Recientemente comencé a leer "El hombre en busca de sentido", por Viktor Frankl: el expone que este término se refiere a la esperanza de que un hombre pueda ser salvado de una amenaza en el último momento. En un futuro espero hablar más de este libro, pero para ejemplo práctico a día de hoy, esa fue mi experiencia en ese momento. Una experiencia que es capaz de evocar recuerdos de situaciones por las que quizás, la mayoría de nosotros ha pasado, donde esperamos que realmente las cosas no sucedan de un modo u otro, por el miedo y la amenaza que representan para uno mismo, para nuestra familia, para todo aquello que consideramos importante.

Finalmente, entre todos, encontramos a uno de nuestros hombres a salvo. Justo antes de salir... lo peor sucede. Y nos pide terminar por fin con este terrible infierno.
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A lo largo del juego, encontraremos una gran divergencia entre Venom Snake (el fantasma, asumiendo una identidad que él nunca pidió) y el "Big Boss" real; para Venom, su familia es lo más importante y es la razón principal de su lucha. Sin importar la hipnoterapia a la que fue sometido (esto es algo más complicado de explicar, pero la saga MGS tiene muchos detalles así), sus valores principales perduran. Siendo un médico previo a todo esto, el mayor enfoque de Venom radica en ayudar a sus semejantes y su servicio a los demás. El demonio que perdura en él a través de los recuerdos de Big Boss se hace presente, en la forma que él se percibe a sí mismo: cubierto de sangre y con restos de metal que asemejan un cuerno. Nada de lo que escuchó tiempo atrás puede ayudarle a encontrar la paz y el perdón que busca por lo que hizo a su familia: estamos frente a un hombre totalmente destrozado.

Tras la cremación de nuestros camaradas, donde escuchamos nuevamente a nuestro equipo y sus puntos de vista ("Querían que dispararas", "¡Fue tu culpa! ¡Están muertos debido a ti!"), y sin importar esto, sabemos bien que lo que hicimos fue una acción terrible. Venom sigue culpándose por esta grave tragedia. Y justo antes de que esas cenizas sean arrojadas al mar, pide que esperen un momento. Decide tomar una urna.

Pero no puede hacerlo. No puede despedirse así de su familia. Y es aquí que entra un monólogo interno, una breve charla con aquellos que se han ido y consigo mismo, la cual muestra, quizás un poco, quizás en su totalidad, la personalidad de Venom Snake.

No lanzaré su dolor al insensible mar.
Siempre estaré con ustedes.
Siembren sus raíces en mí.
No los dejaré terminar como cenizas.
Todos ustedes son diamantes.
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Venom no reacciona motivado por la venganza. En carne propia, con su familia, ha mirado a los ojos a las consecuencias de lo que la violencia sin sentido, la violencia causada por la venganza puede traer. Venom entonces decide terminar con este ciclo de una vez por todas (un ciclo que el verdadero Big Boss traería por muchas generaciones), y decide hablar con su familia. Les hace saber que su sacrificio no ha sido en vano y que mantendrá su esencia como diamantes: conservando la pureza de su lucha por la paz, con una gran fortaleza para seguir adelante, y con una belleza indescriptible, que sea capaz de perdurar por siempre.

Miller entonces cuestiona lo que sucederá a continuación:

- ¿No los enterraremos en el mar? ¿Entonces qué?
- Haremos diamantes de sus cenizas. Los llevaremos a la batalla con nosotros.
-... Una luz brillante, para nuestros hermanos en armas. Aún en la muerte...

Somos Diamond Dogs

Kaz comprende entonces, que no deseamos tomar este suceso para causar más dolor y continuar el ciclo de venganza. La vida de nuestra familia no habrá terminado en vano. La luz que nos brindan aún en la muerte, nos servirá para seguir luchando por un ideal superior, sin importar que la victoria es muy improbable. El ideal de que podemos conseguir la paz en un mundo donde la guerra es el motor principal.

Venom Snake fracasaría en su misión por conseguir la paz. Pero su lucha no habría sido en vano. Además del bien y unión que pudo lograr en su momento, años después, un clon directo de Big Boss estaría luchando por los mismos ideales que Venom tuvo alguna vez. Y lograría tener éxito, con ayuda de viejos y nuevos conocidos, tras un largo periodo de tiempo. Una lucha nada fácil, con muchas pérdidas, pero con grandes logros.

Hoy en día, contamos con diversos medios de expresión capaces de transmitir ideas y pensamientos a diversas personas día a día. Creo en los videojuegos como una increíble forma de comunicación, además del entretenimiento que puedan brindar: nos volvemos parte de la historia que se nos comunica, y nuestras decisiones toman un peso mayor sobre dicha historia.

La dificultad radica cuando la situación en la que somos puestos nos hace cuestionarnos o recordar momentos difíciles de nuestro pasado. Sin embargo, y haciendo referencia a un gran crítico de cine, "No todos los videojuegos deben ser divertidos"; a pesar de los grandes momentos (incluidos algunos divertidos) que The Phantom Pain me brindó, momentos como la misión 43 me hacen recordar el gran potencial que los videojuegos tienen y explotan de maneras inimaginables.

La venganza no es la única opción. Venom optó por la opción más difícil de todas: optó por quebrar ese ciclo vicioso y usarlo como impulso para un trabajo más noble. Continuar su lucha por la paz, con su familia, sin importar si están físicamente presentes. Su legado permanece con nosotros, y así también, nos resta esperar que lo mejor de nuestro legado permanezca con futuras generaciones, en una continua lucha por hacer de nuestro mundo un lugar mejor.
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